Me acuerdo de una poesía que decía algo así como: ¡ay mi cuerpo, mi cuerpo, que no es perfecto! cuando hay otros que le faltan miembros.
Pues si no era perfecto cuando empecé a escribir aquí en este blog, no me imagino si me echas ahora un vistazo.
Cuando se pone mi Alonso muy pesado le digo:
¡A qué te enseño mi cuerpo!
Me pongo con un tanga de tirilla, las tetas caídas en mi barriga culo, y le hago un baile moenno.
Noooo, ¡qué asco!
Yo espero lo que haga falta hasta que abra un ojo, y le toca ver una parte de mi cuerpo, con mucho más asco que si estuviera muerto.
Y yo, ahí esperando para que abras los ojos y veas las estrías que dejaste encima de mi coño, que el tanga de tirilla no da más que pa la nuez.
Mi gran fantasía, algún día, poder hacer esto públicamente en la calle, cuando se acerque más el tema de la demencia senil que ahora mismo no cuela y me multan.
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