La vida es una lucha contra la muerte desde el momento que naces.
Nació con un kilo ochocientos en el 46, hoy es su 80 cumpleaños, conduce su coche, busca las mejores ofertas de comida, va a natación, a comer churros con su amiga Capilla los domingos, gestiona sus cosas y las de todos los que por la mañana tenemos que trabajar. Va al banco y aparca donde le sale el coño, que para eso tiene una tarjeta de superválida.
Con los pendientes hemos tenido mucha briega, porque no quería gastarse dinero en sus orejas, ha ido tres veces a la joyería. Y porque había perdido uno y ha sido en sus ochenta, que si no, no hay joyas.
Ella quería que la enterraran en su pueblo, pero como hace poco le subió la póliza, al final ha decidido que la quemen, y los pendientes para mí, que solo hay unos y sois la única hija, calentitos me los pongo.
Yo hasta entonces no me pongo pendientes.
También de regalo ha caído una cocina de guisar nueva con chispa para que no necesite buscar cerillas, pero por sus ovarios que ha tenido que ser de gas, por muy segura que sea la inducción.
Le hemos puesto internet y una tele para que vea videos de sus nietas en casa, alguien le ha abierto un Instagram, miedo me da.
¿Cuánto tiempo dijeron que tenía en este mundo los médicos? unas horas.
Según contaba la Dolores, se la dieron en una caja de zapatos, con algodones para que se muriera en casa, porque, así a primera vista, no tenía la menor intención de morirse por sus propios medios.
Le pusieron una luz como cuando crías a un pollo de ninfa, para guardar el calor, y la veló su madre, toda la noche.
Al día siguiente, mi abuela, que solo comía cáscaras de patata y el caldo de cocerlas, le puso la teta, y la dejo en la cajita, para que se muriera.
Y no, no se murió, y la tercera noche mi abuela se durmió, esperando que al día siguiente, ya se le terminará el tiempo, y así pasaron los días, y esperaba que cualquier día, se acabará y así, hasta hoy.
Ya tiene consumido ochenta años de su tiempo, que no sabemos cuánto será, según lo previsto unas horas.
El tiempo es una cosa que la gente mide, para poder llevar un orden. Días horas minutos segundos... Cambian las estaciones, cambian el horario a veranos, a invierno, y así juegan con el tiempo pero nadie sabe cuánto tiene, nadie llega tarde.
¿Cuántas cosas hacemos en este mundo? Las que nos dé tiempo, a la Rafaela la puedes escuchar hablar durante infinito y no se le terminan las cosas que contar que hizo ayer, imagínate hace una semana o en todos estos años.
Esto no es un concurso, es que la vida se puede hacer muy larga si te aburres.
Lo chulo es que cuando has vivido mucho, no tiempo, mucho, te da más igual que se te acabe el tiempo, porque ya tienes muchas cosas hechas.
Mi abuela dolores se murió satisfecha, también podías escucharla infinito y nunca le faltaban cosas nuevas para contar.
Unas horas antes de morir despertó un poco y dijo, ¿Todavía estoy aquí?
No tenemos apego a este mundo porque sabemos que somos infinitas y da igual cuando se acabe el tiempo, ya llevamos más cosas de la cuenta, no tenemos nada que perder, cuando estemos cerca diremos como aquellas Supertsacañonas del 123, Campana y se acabó.
Yo ya he dicho que voy a fingir mi muerte varias veces, en el lecho de muerte, para que no se fien y se rían, y al final estén deseando.
El día que se muera mi madre a mí no me va a dar lástima porque hoy le hemos puesto unas bengalas con el número ochenta, que ha Sido un panzón de reír, y ya lleva 79 años y 364 días de más.
El día que se muera yo lo celebro, el médico que la atendió en su nacimiento estará esperándola y cuando llegue arriba que le diga:
¡ EL QUE TENGA ENVIDIA QUE RABIE!