A partir de los cincuenta tienes que resumir, si no la gente se duerme en to tu cara.
Cuando te echen la edad, si son cincuenta y pocos, afirma, porque cincuenta y pocos tienes, y más también, no mientes.
Cualquier edad que te echen tú dices: SÍ, van a ser buenas personas y no te van a echar de más.
Están esperando que tú les digas que no, que tienes muchos más, y por dentro pensando:
- No, si se te nota.
La típica frase de "pero no aparento la edad que tengo" solo lo dicen los que no se miran bien en el espejo, necesitan gafas.
Si tú le das mil duros a un joven y le dices qué si acierta la edad que tienes, gana, con un margen de error de uno o dos años, se los lleva.
Las drogas legales no se comentan, siempre hay quien haya podido tomar esas y más, hasta llegar al fentanilo, la lírica y todos los derivados de los opiáceos, y gratis, no te interesa que nadie lo sepa, la envidia es muy mala.
No vayas al médico y si vas que no se entere nadie.
Por supuesto sola, tienes derecho a tu intimidad, nadie tiene por qué saber que estás en todos los cribados.
Sobre tus achaques ni mu, y si tienes una operación y se ve la cicatriz, tienes que decir que no te diste cuenta, que es muy pequeña, que será de cuando eras niña que te caíste de la bici.
A todos los viej@s le gusta fardar de lesiones y heridas de guerra, pero las otras viej@s lo que pensamos es que te cuide tu mamá, bueno, ya estará muerta, tus hijos.
Son consejos que para mí los vendo, no... Cómo era... Consejos tengo que no vendo... Bueno, nada de comentar olvidos o despistes, que te ingresan.
A mí me tienen que pillar en un estornudo para que se me escape un ¡ay!
Si te ven caminar raro, que estás aprendiendo mucho con el taichi y el yoga.
Si sales a la calle con el pelo mojado, es señal de que te has duchado, SOLA SIN AYUDA, aunque solo te hayas lavado el pelo y el chichi, vas diciendo por ahí:
- Yo nunca me resfrío desde el año noventa y siete.
No reniegues de tus kilos de más, yo llevo seis: dos por mis hijos, dos por la pandemia y dos por la menopausia.
Me ajusto los pantalones ¡MANQUEREVIENTE! y nunca dudo en mirar en el armario de mis hijas, es lo que hay, si no hay pezón no hay teta.
Mariposas y flores en el pelo. Relleno en las tetas pero del de silicona que se pega, que no se entere nadie que no has pasado por quirófano
Vistiendo, que no pegue nada con nada, o vas plenamente conjuntada, el gorro de lana a juego con el jersey.
Así cuando llegues a los cincuenta, es que eres así de toda la vida.
Llevo intentando aprender a ser mayor y vieja desde que me hicieron abuela con cuarenta y siete años.
Cuando voy con mi nieta a la Ciudad de los Niños, siempre finjo una cojera, para subir la calle Quero también, desde muy pequeña ya sabe que soy vieja.
Una vez empezó a gritar:
- AYUDA! AYUUUUUDAAAAA!
Casi me meo de la risa, por cierto, bolitas chinas desde el primer parto, y se quedará la cosa en casi.
Desde muy chica, su alguien se confunde conmigo, le he enseñado a rectificar a todo el mundo y decir:
- ¡Qués mi güelaa!
Está foto es del día que nació. Ese día me puse un vestido de vieja, oscuro y con florecillas, como recuerdo el de mi abuela Dolores, medias estúpidas, este año he pasado a los leotardos, para ir bien abrigaíca, y una rebeca la negra como no, para que Nina conociera a su abuela, vestida como Dios manda.
¡OY! ¡CÓMO LA QUIERO! ¡ME DA ANSIAS!



