Me encanta cuando me dice:
- Yo, cuando te vi venir con la música atóstia en el coche, pensé, ¿Esa quien es?, luego vi que eras tú y ya dije, ¡Coño! Si es La Mamen.
Llevaba el gallo rojo, gallo negro, y acababa de hablar con mi padre muerto.
Va en serio, son pensamientos pero, no era yo, Loli, era La Barranca.
La barranca es otra de mis mil figuras, otro de mis nombres, el que tengo para la lucha bestial.
Cuando alguien dice viene por allí la Barranquilla, es porque soy yo, de Barranca, pero voy tranquila.
Que no son fantasmas los que escuchamos o vemos son recuerdos de lo que hemos visto.
No existe Dios, somos nosotros vivos o muertos, la naturaleza y el pensamiento.
Ya está bien de echarle las culpas a los elementos, somos nosotros y tenemos lo que nos hemos buscado.
Persona por persona que conozco y pienso en ella, concretamente veo que su vida es como tiene que ser, como ella ha elegido, y lo que se ha buscado.
Luego hay un poquito de azar, un poquito de suerte buena o mala, en la genética y las enfermedades, tu lugar de nacimiento, lo que has mamado, pero dentro de cada uno de esos mundos creadas anteriormente a nuestro nacimiento, cada uno de los individuos tiene básicamente lo que se merece.
Yo como coño me voy a quejar de que me duela la espalda, si he sido yo y he tenido la culpa, a patadas, la paladas, con yeso o cemento, la culpa es mía.
Como cojones me voy a quejar yo porque la gente diga que estoy como una cabra, si lo escribo en un blog desde hace años y se puede demostrar, y antes lo hacía por correo electrónico.
Loli, la música atóstia era necesaria, porque iba a despertar a una de las personas con más fuerza y positividad que le he conocido en mi vida.
Y estoy tranquila porque si está Loli, no se necesita nadie más.
