Dar de comer es un acto de amor según mi Rafita, lo malo es cuando eres una cocinera nefasta, se convierte en terrorismo.
Se te quita la ilusión por todo, como mucho comprar.
Comprar comida es mi afición favorita y que no falte café y el papel higiénico en ninguna despensa, pero cocinar, cada día un trauma.
He decidido que solo voy a cocinar comida basura pero que voy a intentar que sea sana. O sea voy a comprar carne picada de la buena en tres colores y recién picada y sin plástico, pero no voy a hacer albóndigas porque me quedarían para apedrear a un perro muerto.
Si hago arroz caldoso mejor me escupo a mi misma en to la cara un buen perdigón, sus caras lo decían todo.
He pensado que si consigo buenos ingredientes y actuó de pinche de cocina también tiene su mérito.
¡A DIOS PONGO POR TESTIGO, QUE NUNCA MÁS VOLVERÉ A COCINAR!
Limpiar y organizar si se me da muy bien, mi olfato detecta los microorganismos vivos o muertos en cualquier esquina de mis casas. No puede ser todo en esta vida, que se conforme la gente. Me gustan las tres eres, reutilizar, reducir y reciclar, por si no lo sabías, no viene a cuento pero yo te lo cuento.
Creo que he conseguido enraizar, llevo cinco años de nenúfar, viviendo en varias provincias de Andalucía, pero ya, creo, solo creo, que he conseguido clavar raíces en todas.
Voy de una a otra como si fueran barrios de una misma ciudad. Ayer baje a mi querido PDV, y acabe de cañas por el centro, mañana mínimo quiero nadar en la otra punta, tengo bonos de todas las piscinas publicas de Andalucía.
Voy caminando para quemar los nervios, y como mucho el bus, que me vale la misma tarjeta.
Volvería a la cocina, si fuera necesario, como dice mi Robe, pero se momento, buscaré a alguien que tenga la culpa de los desastres.
¡Hoy voy a hacer una trucha gigante!
Nada comparado con el tiburón de mi Paco, pero es la trucha más gigante que he conocido, todo lo que sea vuelta y vuelta se me da bien, o en el horno con papel.
Perejil es perejil y orégano, orégano, aunque sean pizcos verdes.





