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miércoles, 2 de diciembre de 2015

DESGANAICOS

Que desganaica estoy últimamente.

Hablando con un amigo hoy, me contó que le mandó un ramo de flores a una ex para su cumpleaños. Yo le dije que hacía bien, que yo también hago lo mismo con mis ex, un ramo a cada uno. 

Yo cuido a quien me cuida, mimo a quien me mima y follo a quien, me da la gana.

¡Qué panzá follar desganaicos se pega la gente!

Tienen que hacer lo que tienen que hacer, por puro compromiso. Otros no, ¿eh? Otros no. Otros follan por gusto.

¡Qué bueno es no tener ningún compromiso en esta vida!

Esta semana la llevamos chunga los dos, anda que no se nota. Los problemas nos tienen desganaicos. Parecemos payocuras, sin ganas ni de comernos la boca. Ni de decirnos las ganas que tenemos de comernos la boca.

¿Sigo?

Ni ganas de follar tenemos con tantos problemas.

¿A que no?

Podemos quedar para animarnos,  pero de follar nada, que estamos muy mal, muy desganaicos.

¡Ay madre mía qué artura de vida!

Me duele la mano izquierda, de un cepazo que metí ayer. Mejor me quedo en la cama a ver si vienes a darme un masajito en esta mano. No me importa que subas por el brazo. Aprieta un poco, que me duele bastante y eso me alivia. Me gusta que aplastes mi brazo, puedes echar el peso de tu cuerpo y quedarte ahí.

 Así podemos dormir, que estamos muy desganados.

Ya que estás así, boca abajo sobre mi brazo, ¿no te importará que eche mi pierna sobre tu espalda? Es que así duermo más a gusto, la cadera descansa y en posición fetal, la más sana.

¿Tienes frío? ¿Te tapo?

¡ESTOY HASTA EL MISMO COÑO DE TODOS Y DE TODO, OS LO DIGO, MÁS HARTA NO SE PUEDE!

De ti no, pobre, tú no tienes la culpa, es que a veces se me escapan pensamientos antes de dormir, ¿He gritado mucho? Es que he visto que has dado un repullo. Perdóname. 

¿Me dejas que te acaricie la espalda? Solo un poquillo, mientras pillo el sueño.

Me encanta esta posición, ¡cómo te huele el sobaco! Es un poco guarro, vale, pero es que te huele bien. A hombre, pero bien. Me gusta meter la nariz ahí, aspirar y oler, quietecita.

¿Tengo fría la nariz? a ver qué te parece mi boca. Hoy me dio mucho el sol, tengo los labios calientes y tú este brazo tan frio, esperando mimos.  ¿No te importa, no?

¡Qué agustico! No me corro, por no moverme.

A dormir, mañana será otro día.

…


Al final él levanta la cabeza y la mira. Mucho rato la mira, cerca muy cerca su cara. Amenazante. 

Muestra resignación en sus gestos. Sonríe. 

Los problemas lo tienen desganaico y ella, loco. 

LVM

lunes, 30 de noviembre de 2015

TA BONICO

Ta bonico lo agustito que estamos juntos. Ta bonico.

Y que el tiempo pase volando, volando. Y que no me aburra y que no repitas y que no me duerma en to tu cara. Ta bonico.

¿Qué es un amor efímero que va y viene? Pues también está bonico.

Mientras se va y vuelve, pasan otras mil aventuras que no tenemos porqué perdernos. Se reforma la casa, se termina el barco, crecen los niños y mientras, nosotros, vamos y venimos.

Ta bonico.

Ta bonico el sinfín de orgasmos que nos llevamos juntos. Ta bonico.

Que seamos uña y roña en la cama, ta precioso también.

Que seamos los más guarros, que con nadie seamos capaces de ser tan libres, que hablemos entre jadeo y jadeo, que nos saquemos las risas…

¡ TA BONICO !

Que me coma contigo algo más que los mocos.

¿Eso Ta bonito?

LVM

jueves, 26 de noviembre de 2015

EN EL DESCAMPAO

En el descampao de al lao de tu casa te voy a meter en el coche pa follarte na más.

Ya hablamos a diario de nuestras cosas, si nos vemos nos comemos. Yo tengo unas ganas de tocarte la barba. De peinarte con mi lengua los bordes de tus labios.

Me gusta lo suave de tu pelo, de todo el pelo de tu cuerpo. 

El de la barba parece pelo de coño.

Ya sé que no está de moda llevar el pelo largo en según que sitios, se ha perdido toda la naturalidad. Ahora toto pelón, para que no se escapen los pelos y luego andemos escupiendo. ¡Con lo que raspa! con lo que desagrada al tacto y a la vista.

Vale que hay aquí un bloque, vale que aquí hay otro bloque, vale que desde el parque se ven nuestros cuerpos sudorosos fornicando en este descampao.

¿Qué culpa tenemos de que el crecimiento inmobiliario de este barrio fuera tan ambicioso?

A los descampaos se viene a follar. 

LVM

miércoles, 25 de noviembre de 2015

ÉL DIJO:

Mira que eres creída. Sabes cómo me pones con ese culazo pasando por delante de mis narices sin ninguna intención de dejar que me lo coma hoy. 

Te tengo dicho que no me lo restriegues por la cara si no me vas a dejar que lo agarre a dos manos, que lo castigue a palmetazos y que lo golpee fuerte con mi rabo.

Me miras y te ríes, porque sabes que cuando te veo mi cerebro solo piensa en una cosa, casi ni caminar puedo cuando te veo, del dolor de huevos. Todo el tiempo pensando en follarte ese culo que meneas sin piedad subiendo las escaleras.

¡La Virgen Santa que mala leche tienes! 

Te pones esos pantalones porque sabes que me matan, que se meten por la raja de tu culo y te separan los cachetes para que no dude donde está mi objetivo.

Que me llamen guarro y machista por decirte, que sé que muchos darían lo que fuera por follarte, pero yo soy el que te voy a dar lo tuyo cuando te pille. Más vale que te prepares cuando te vea a solas detrás de la puerta de tu casa.

En la calle te envalentonas, sabes que estás a salvo, sonríes con esos dientes de bicho que tienes, con esa boca que tanto me provoca, con esos ojos de niña traviesa y malcriada.

¡Si es que te tengo muy mimá! 

Sabes que si no me hablas te hablo. Sabes que si no me haces caso un día, ya me tienes loco pajeándome por las esquinas.

Azúcar te voy a dar y chocolate, que falta te hace.

Solo pienso en follarte, horas y horas haciendo guarradas con tu cuerpo. 

Sudor y pelos. Olor a sexo. 

Voy a comerte entera sin parar, lento, hasta que desesperes y me pidas que te la meta hasta el fondo. Te voy a taladrar hasta que pidas clemencia.

Y luego te preguntaré ¿Qué se dice? Para que des las gracias. 

Y tú me dirás que me quieres como siempre y yo callaré para que no te lo creas más, que bastante subida estás ya a la parra.

¡Qué no te lo digo! ¡Qué me arde la boca de decírtelo!

No te lo digo que ya lo sabes.

Pase lo que pase, y los que pasen, si me miras, me enciendo.

Si sonríes, te como esa boca.

Me das la vida cuando me tocas. Soy tu juguete, guardado en el cajón hasta que vienes por mí. Te espero callado para que no me notes las ganas.

¿Y tu tanga? ¿Y ese tanga? Si solo me acordara de cómo te aprieta el culo tu tanga, de como malforma tu carne ese tanga, maldita sea, me vuelvo loco.

¡Te destrozaba el tanga a bocaos ahora mismo, aquí, delante de tu madre!

¿Y tu maya? Maldita sea esa prenda de vestir y maldita tú por lucirla delante de mí. Lo haces para que rabie y me empalme. Para que sufra y me castigue solo en casa pensando en ti.

Ese culo tuyo... 

Mío. 


LVM

lunes, 23 de noviembre de 2015

QUÍMICA

Perdí la cuenta de las risas y de los orgasmos.

Todavía te huelo, sé que es un recuerdo, pero te huelo.

¿Qué? ¡Qué! Bueno ¿y qué?

Criogenizamos lo nuestro,  ya peinas canas, pero sigues siendo un blandito. Tengo tantos recuerdos que empiezo a olvidar algunos.

Te recuerdo en tantos sitios, tantos días. Con ropa de verano, con ropa de invierno, nos quitamos la ropa en todas las temporadas y así lo haremos espero que mucho tiempo.

Solo con morder tu boca, me golpeas dentro. Solo con imaginar que vienes me palpita el coño. Solo con saber que andas cerca, me salta el corazón en el pecho. Solo con comer tu boca me conformo. 

Tu boca, solo eso, mi deseo.

No te dejaré nunca y lo sabes. Otros amantes pasaron por mi vida y fui dejando. Solo tú me dejaste, solo tú me dejarás, porque tienes que vivir, crecer, envejecer...

Y volver. 

LVM

miércoles, 18 de noviembre de 2015

DOS EXTRATERRESTRES

Me gusta mucho follarte pero mucho más tu presencia. Que te rías mirándome a mí en las películas de risa porque tú ya la has visto. Que me cuentes cada paso que das, porque te apetece, sin forzar y sin perder mucho tiempo. En el café de la mañana un, voy para el trabajo, y a la noche, llegando a casa.  

Contigo no mido, contigo no pienso. Si te hablo en exceso me llamas cansina. Si no me hablas te pregunto si te juntas. Si me enfado me dices que no me enfade, que se me nota hasta por letras. Me conoces como si me hubieras pario.  Si estoy triste que no lo esté, si te digo guarrerías en mitad del trabajo,  te empalmas.

Eso no se hace, lo sé, pero me gusta, por eso de que no se hace. 

Tu ataque mordisco me encanta. Cada día me gusta más el ataque mordisco. Me enferma. Después de tantos años, mantenemos en la máquina del tiempo lo nuestro, como el primer día, sin evolucionar, sin avanzar, sin mejorar ni empeorar. Tal cual era, es.

¡Y mira que hemos tenido guerras!

Nos hemos ido con otros y otras. Y tras el fracaso, nuestro consuelo.

Yo ya tengo más canas en el coño, tú más tatuajes y empastes. ¿Qué será lo próximo? ¿Las prótesis de cadera? Espero que no, que no sigamos fracasando como siempre, sin encajar con nadie, como siempre, siendo como somos y seremos, dos extraterrestres.

LVM 

viernes, 13 de noviembre de 2015

HOY TE FOLLO MEJOR

Llego a casa del trabajo, muerta de cansancio. Me encantaría follarte esta noche. Sabes que es cuando más me gusta, cuando apenas si puedo arrastrar los pies hasta mi cama. 

Llego descalza a mi dormitorio. 

¡Allí estás!

Pensaba ducharme, pero ya no. Se que te encanta como huele mi coño después de todo el día trabajando. 

Un día cualquiera, entre semana. 

- ¿Qué haces aquí? ¿Cómo entraste? ¿te metes en mi casa sin avisar?

- Encima que te estoy calentando las sábanas. 
- Son de coralina, no lo necesito. 

Abre sus piernas a la vez que mis sábanas, dejando ver su polla, bastante tensa para no haber empezado ni a hablar. Se ofrece risueño, como él sabe. Me desnudo mientras mira. Enfadada, no me dio tiempo a ducharme. Con el pelo del trabajo en la obra, el polvo aún en la piel, y sin  escapatoria. 

Me abraza y espera que se me pase el enfado. 

¡ No puede ser todos los días follar! la rutina cansa. Seguro que hiciste copia de la llave. Yo tengo que dormir bien alguna noche, que trabajo mañana y tarde. 

Sigue ahí, abrazado, esperando que se me me pase, sé que se está riendo, le regaño:

- No te rías. 

Le meto un codazo.

Se siguen escuchando las risas a boca cerrada. Otro codazo. 

- Vale, vale, vale, solo dormir y besicos, ¿vale?

Levanta las manos en señal de rendición. 

Está muy caliente, y yo húmeda y fría. Me mojé en la moto, estoy helada. ¡Qué caliente está!

A ver ahora como consigue bajar esa erección. Me está clavando toda la polla en el culo y luego dice que solo abracicos.   

Besico en mi espalda. Paso. 

Otro besico, mueve una mano. Verás. 

Mucho tiempo esperando, toda la mañana pensando, no puede ser que no baje el ritmo, todos los días igual. Luego se pone malo y le echa la culpa a lo que ha comido, si es que no puede ser bueno para el cuerpo tantos mimos. 

- Normal que tengas miedo, si te pillo te reviento.

Silencio, mejor no contesto. 

- Este culo es mio, ¿no? 

Mejor me callo. 

- Mira aquí que frío está, ¿te lo caliento? 

¡Qué calor! no tenía que haber puesto la coralina todavía.

La verdad es que me gustan mucho sus besos. Su boca y mi boca se entienden más que nosotros. Me gusta cuando me habla con esa vocecilla de niño de colegio de curas. Cuando termina las frases con un si interrogante. Lo callaico que está para ver si se me pasa el enfado y me echa un polvazo. Nunca tiene basante, y si no hay sexo se pajea. Es natural, es así, un guarro. Un cerdo mejor dicho. 

Me doy la vuelta, más vale. Que con el culo tan frio y el la polla tan dura, esto no tendrá un final facil de resolver. Al final te follo mejor que nunca. 

- ¿ Qué pasa? ¿No es solo besos? 

Ya empieza otra vez, con esa cara de perrillo mojado en mitad de la noche. 

- Vale, sabes que tu boca es lo que más me gusta de tí, podría correrme solo con tu boca, aunque estuvieras dormida, solo mirandola. Sabes que es tu parte fuerte, la más fuerte, la más apetitosa, nadie igualó .... 

- No eres pelotillero ni na. 

Si no lo callo metiendo mi lengua en su boca, sigue haciéndome la pelota. Al final voy a acabar follándomelo, mira que hoy pretendía dormir. Me gusta follar cuando estoy reventaica, pero no puede ser todos los días, luego no rindo.

Una vez que empiezan los besos, ¿no le vas a coger la cara? 

Una vez que comienzan los besos, ¿vas a parar esa mano que baja?

Una vez que comienzan los besos... 

Una vez que le como la boca, ya mi coño se calienta y no miro la hora que es. Ya no se puede parar el deseo de siempre, desde aquella primera noche que nos hablamos, desde el primer día que nos besamos, desde el primer momento... 

Una vez que comienza todo, ya sé que por mucho que me enfade, te voy a follar. Porque sé que me das sexo del rico, del bueno.

Y nos tocamos, con brazos y piernas. Y apretamos el pecho. Y el roce de mi coño en tu pierna te da la información suficiente. Lo has conseguido cansino, hoy te toco. Despacio, con tiempo. 

Ya no duermo.

Hoy te como, porque me gusta, no porque me lo pidas. Pero... mejor pídemelo, que también me gusta que me lo pidas y me hagas la pelota. 

- Venga, nena, cómeme
- ¿El qué?
- Nena... 

Esa cara de niño repelente, sabiondo y pelotillero no hay quien te la quite. Me pone muchísimo el tono en que me hablas, las tonterías que me cuentas, lo poco que me cuentas, siempre pensando en lo mismo. 

Y me como tu pezón, el izquierdo, sé que te golpeo fuerte con eso. Me encanta ver tu cara descompuesta. Y bajo agarrando tus pezones con las manos, para que sepas lo que voy a hacerte. Lo que más te gusta. Bueno.. lo segundo que más te gusta, lo primero no se dice. 

Y te como la polla, si, la polla. Me tienes harta. 

Abriendo mi boca más que nunca, más guarra que nunca.

Hoy te follo.

Ya que estás aquí, ¿qué se le va a hacer?

LVM

martes, 28 de abril de 2015

FOLLAR

Se despierta remoloneando en la cama. Atontolinao. Acostumbrado a la soledad de su cuarto. Sin esperar a nadie.

De pronto aparece con una taza de café en la mano, vestida solo con una de sus camisetas viejas de andar por casa, no lleva bragas.

No termina de recordar que pasó. Se arrepiente. Es extraño. Esas cosas se hablan. Ya está hecho. Mejor no darle vueltas  y dejarse llevar. No recuerda nada, pero no puede confesarlo.

Ella habla y habla. Se mueve muy deprisa. Le gustaría apagar la luz y seguir durmiendo, y que cuando despertara, no estuviera allí.

-          - ¿Qué hice? No puede ser ¿Qué lío?  – pensó.

Ella se mete bajo sus sábanas. Se quita la camiseta y lo abraza. Desnudos los dos. ¡No puede ser!

No puede parar de pensar en la multitud de situaciones incómodas que seguramente debería sortear en el futuro.

Había sido su mito erótico desde su infancia, se lo confesó. Ella desprendía tanta follabilidad que no pudo evitarlo, se la había follado, suponía, pero no lograba recordar nada.

Ella era, la opción más complicada de vida. 

¡A ver como se la quitaba de encima ahora! 

Decidió guardar silencio para no meter la pata. Estaba aún un poco dormido, ella lo entendería. Mejor no mover ficha, a ver que dice.

-          - Venga, te dejo que me des un abracico.
-          - Gracias.
-          - Si me quieres dar un beso, rápido, que no me arrepienta. Pero piquito, con lengua no.
-          - Vale.
-         -  Y no te acostumbres.
-         -  Lo sé, lo sé, es solo un poquillo.
-         - Porque estamos muy necesitados.
-         - Claro, claro, en eso quedamos.

¡Qué horror, no recordaba nada!

Esta mujer le hablaba con total naturalidad, como si se conocieran de toda la vida, como si fueran novios desde niños, en el colegio, en parbulitos. Como si su primer beso hubiera sido en el patio del colegio, buscando hormigas, comiendo panecillos de los jaramagos. 

No estábamos tan borrachos, ¿qué ha pasado aquí? Cenamos, bien, hasta ahí, lo recuerdo. Bebimos, lo normal sin pasarnos. Muchas risas, recuerdo muchas risas. Y Fumar, ¿estuvimos fumando María? Si, eso si lo recordaba.

Y de ahí, a la cama. ¿En desnudos?  ¿Cuándo nos desnudamos?¿Sin besos? ¿Sin follar?

No puedo ni pensar en la palabra follar, me pone cachondo. Si estoy cachondo con ella en la cama dándome piquitos, que no besos con lengua, a ver que quieres que te diga, estos pensamientos que vuelan, vuelan, y al final voy a hacer lo que no quiero.

Rozar su cuerpo tan cerca, oler su piel.


¡Qué mierda de juego es este, yo quiero follármela! 

LVM

sábado, 22 de noviembre de 2014

SE FUE

Otra noche que no puedo dormir. Estoy mal, no puedo olvidarle.
Sobre la cama, en posición fetal, lloro como un bebe. ¿Qué voy a hacer?

Abro la mesilla buscando pañuelos y me encuentro su lubricante.

¡ A buenas horas, ya no tienes nada que lubricar tú!

Tengo el frasco entre mis manos, lo abro. Pongo un poco en la punta de mis dedos, lo huelo. 

Recordando viejos tiempos.

¡Qué bien nos lo pasábamos juntos, cuántas cosas, cuántas!

Recuerdo su pelo, recuerdo su piel, recuerdo sobre todo su sonrisa,  sus tonterías, sus bromas. Recuerdo el cariño con que trataba a todo el mundo. A todo el mundo no, a todos menos a mí. A mí no, conmigo, era diferente. Estaba ya establecido que me quería, no tenía que demostrarlo.

No le culpo ni le echo en cara, yo hacía lo mismo. Tantos años juntos que nos creíamos un valor seguro, para los dos y mira hoy, no está.

Se fue.

Sigo jugando con del lubricante mientras pienso y recuerdo todo. Sale un poco entre mis dedos, mis manos se escurren con la crema, un poco más.


Se llena mi mano entera, luego la otra, ahora ¿cómo me limpio?

Bueno, intentaré dormir.

Esta es mi posición más cómoda.

Venga ya estoy, así, como un bebe en el vientre de su madre, en su vientre.


No puedo, no puedo dormir, lo pienso y me excito. Pienso en nuestras noches y en nuestras siestas,  me excita pensar. Cuando cocinaba o cuando gritaba a los niños, todo me excita.

***

Su cuerpo, comienza a reaccionar al recuerdo y se enciende su calor. Esta noche, intentará recordar, una de sus noches.

Intentará soñar.


Mete su mano por el pantalón del pijama, directamente, no puede tener preámbulos, así es el sexo unipersonal.


Aprieta con rabia su sexo, llora, recuerda y continua...


La posición no es correcta para el amor, si para dormir, no para eso. Pone su almohada bajo su pecho, boca abajo, su cabeza reposa sobre el colchón, un cojín, para ayudar a subir su vientre, un poco más, ha de cubrir el hueco que dejó.

¡Cuántos huecos dejaste en mi vida, amor!

Sus manos, imitan a su sexo, el que recuerda.

Se toca con rabia en silencio mientras embiste contra la cama. Llegó a sentirse acompañado por ella, notaba su presencia en la habitación, su olor.

***

Recuerdo aquello que ella me hacía, que apretaba con fuerza su sexo para impedir mi acceso a su templo. Si, tantas cosas, recuerdo.

Boca abajo, esta noche, la recuerdo. Intento que mis manos no sean parte de mi cuerpo, intento que mi mente pueda abstraerse tanto, que la imagine a ella. No a esta almohada fría, no a este maldito colchón

Ella era todo para mí. Yo se que también lo era para ella, lo se. 

Pero a veces, uno lo tiene todo y busca algo más.


Y buscando, me encontró ella a mí.

LVM




martes, 7 de enero de 2014

VEN

Ven a follarme nena.

Mueve ese culo que es mío ahora mismo hasta aquí y ven a comerme la polla como solo tú sabes.

Deja de castigarme con tu ausencia. ¿No ves que las ansias no son buenas?

Ven que te coma los dedos mientras me estiras del pelo y cabalgas, ven con tu fuerza que pierda el miedo, ven que me pierda en tu sexo. Ven hembra que para mí eres, brava y extraña, caprichosa, cambiante y loca.

¿Qué hago? Me has dejado mutilado, ya solo huelo tu coño aunque no esté, saboreo tus caldos aunque sean de otra y mi lengua solo reconoce a la tuya, busca su tacto y se desespera.

Imposible igualar tu lengua nena, solo consiguen ponerme nervioso, buscando el beso perfecto, buscando los tuyos.

Solo veo tu cuerpo contoneándose, escucho tu voz pidiéndome pruebas absurdas, ven que ya estoy durmiendo por favor, yo te cuento mientras me devoras.

Ven que me retuerza con tus juegos, que te agarre para que termines, que te golpee en las nalgas para que te portes bien conmigo, que no sé ni los días que llevo de ausencia, que no recuerdo tu cara, que no recuerdo tu lengua, Lengua.

Muerde fuerte, tu hombre te espera, te desea.

¡ Ven, ven, ven que no hay nadie como tú nena!

¿No ves que tu sabor ya no lo olvidaré nunca?

Ven aquí ahora mismo te he dicho.

¡Qué vengas te he dicho!

¿Me escuchas?

Ven ahora mismo, ven por favor, ven animala mía.

LVM

domingo, 4 de agosto de 2013

YO, NO ME ESTOY TOCANDO

Y llegó de la calle sudando, en busca de agua.

-        ¿Como puede ponerse un pantalón de chándal rosa y una camiseta roja? No tienes sentido de la estética, el del ridículo te lo dejaste en casa. 

Su respuesta, una mirada que la hizo reír. Sobraban las palabras. Le faltaba aire. Necesitaba agua. Tumbado en el sofá extendió sus piernas bajo la mesa. No sació hasta el tercer vaso. Sentada en su silla ella lo servía indiferente. Sin palabras. Solo miradas, gestos y mucha chulería. 

-        Bueno ¿Qué?
-        No te toques.
-        ¿Yo?
-        La pierna, te tocas la pierna para provocarme.

Sabían entender los mensajes. Hablaban su propio idioma. Había descansado, se había hidratado y buscaba su juego. No sin juego. No sin dudas. Muchas veces se fue de aquella casa con las manos vacías. Solo tenía asegurada la conversación, el café o el agua aquel día.

Comenzó a abrir las piernas, a retreparse en la silla. Una mano continuaba sujetando la jarra, pero la otra entendió el mensaje y fue bajando por las caderas, hasta la pierna. Mientras lo miraba, afirmaba una y otra vez, que no se estaba tocando y le ofrecía la jarra con más agua. Mientras independiente, su mano izquierda caminaba por su rodilla y subía por sus nalgas hasta el coño.

En su conversación, baja de contenido, abundaban los silencios. Momentos donde el deseo ahogaba las palabras.

Se quitó las chanclas y subió los pies a la silla, mientras su mano navegaba ya en el interior de su pantalón. Se quejaba del calor y le ofrecía agua, mientras le reprochaba igualmente que no se tocara, que no eran horas, que no había tiempo para tonterías.

Él también entendió el mensaje y se agarró las rodillas con las dos manos. Es un pantalón muy amplio y cómodo, pero tenía calor. Solicitó permiso para quitarse la camiseta y se lo concedieron. Mientras ella, ya no hablaba. Los botones del pantalón ya no hacían su función. Sentada sobre su mano, repetía una y otra vez:

-        Yo no me estoy tocando, eso tú.



CONTINUARÁ

jueves, 4 de julio de 2013

TÓCAME

Ese cuello, esa flor, esa oreja y su piel. Una imagen conjunta que él era incapaz de mirar, sin temblar, sin excitarse.

No la miró, no sería capaz de hacer su trabajo aquella noche. Mira al cantaor, unas pequeñas indicaciones; ella sigue allí, inmóvil. Lo sabe porque intuye su imagen pero no quiere mirarla más, ya tuvo bastante. La miró por un segundo inevitablemente.

Comienza a tocar y el cantaor no ayuda. La letra habla de ella, la describe palmo a palmo. Un pequeño movimiento de su niña todavía en su silla, leve, suelto y lento.

Un pellizco comienza a recorrer sus venas, la sangre se acelera y quema.

“No podré hacerlo piensa, concéntrate niño que es su primera vez, no hay nadie más que  toque en la sala, nadie podrá tocarle como yo la toco”.

Consigue evadirse de la escena y comienza a sonar su música. Ella se pone de pié y comienza a bailar.

¡Menos mal! se aleja y me da la espalda. ¡Qué espalda tan blanca! llena de lunares, como un vestido de flamenca, perfecta, como realza su espalda ese vestido negro. No puedo mirar.

Mueve con fuerza su mantón, se acerca sin querer. Él está sentado, ella de pie, contonea sus caderas, en sus propias narices. Tiene que cerrar los ojos, arranca sus deseos con su guitarra, no la puede mirar.

Termina la primera pieza, aplausos, se sienta a su lado. Palmas sordas para él.

Ella se percata, algo pasa, lo mira a los ojos, los abre de par en par, arquea sus cejas preguntándole, ¿qué te pasa?

Él se muerde el labio conteniéndose, entorna sus ojos, como si le doliera algo por dentro e intenta tranquilizarla, haciendo gestos con la cabeza. No es nada.

Ella no lo cree, algo pasa. Se desconcentra, continua la actuación pero baila despistada. Ejecuta los movimientos perfectos, pero el duende está con él ¡! Que le pasa ¡!

Nunca fue una persona que pudiera fingir, menos bailando.

Algo pasa, no puede bailar así.

Es el recuerdo de  aquel relato que le regaló el primer día que se conocieron, está demasiado nervioso y emocionado al verlo hecho realidad. Su corazón va a estallar, lo está pasando realmente mal.

Ella escucha sus pensamientos, siente su ansiedad. Para la actuación en seco.

-          Disculpen – dice dirigiéndose al público presente.

Se arrodilla en el escenario frente a él, de espaldas a la gente. Su vestido la protege del suelo y embellecía su imagen. No es bonito ver una mujer arrodillada, pero si así, con esa ternura.

Se arrodilla como si lo hiciera para curar a un niño, un niño enfermo de amor.

Le coge la cara, lo mira, seria, regañándole, intentando que se tranquilice.

Él continúa con sus manos en la guitarra. Toda su energía se torna nervio y malestar. 
Y con un beso de amor profundo, saca su veneno de dentro. 

Al terminar, todo es paz.



La gente aplaude. Será, una actuación con alma…

¡ CÓMEME EL COÑO DE CANTO !

Sigo siendo muy brutica. De mi boca nacen expresiones ordinarias que generan situaciones muy cómicas. Esta mañana, pagando el desayuno, mi boca soltó una frase muy común para mí, que siempre digo entre amigos o en la intimidad de un establecimiento público.

Hay momentos en la vida, donde te gustaría dejar a un lado los modales y las buenas costumbres, la paciencia y la cortesía, todo lo que caracteriza a la gente civilizada, con estudios y educación, para hablar y solucionar las cosas, como mi gente, la gente con clase, la clase preferente. Por ejemplo:

En una comunidad de vecinos, la típica reunión que se alarga para hablar de tonterías como las luces que hay que cambiar, las mil quejas sobre el portero, el socorrista y la vieja del visillo que siempre está malmetiendo entre los vecinos.

En esta reunión tipo, hay un vecino tipo. El típico vecino que no para de hablar, cargado de pedantería que el confunde con sabiduría, que no escucha ninguno de los comentarios que realizan el resto de sus semejantes. Vuelve una y otra vez sobre el mismo tema, haciendo oídos sordos a las demás razones, puesto que la suya es la verdad absoluta, sus soluciones las más acertadas y su vocabulario el más técnico y esclarecedor.  

De ningún modo se puede comparar con los demás mortales, es evidente la ignorancia del resto aunque tengan la suerte de vivir en su comunicad y deleitarse con sus clases magistrales cada cierto tiempo, cada vez que hay reunión, cada vez que te lo cruzas en el ascensor, cada vez que te toca la brasa en la piscina, o cada vez que se asoma a su ventana a aleccionar a los jóvenes residentes.

Comienzas a perder los nervios cuando ves que la reunión se alarga gracias al ilustrado. Tenías previsto terminar a las diez para las cenas de los niños, y son las once y media y los niños desmayados en las escaleras protestan diciendo:

- Mamá cuando va a terminar –gritando- ¿Ha terminado ya mamá? – en balleno - ¿chicuan chido chice china chimos chima chimá? – en clave – ¿chima chima, chicuan chido chise chica chilla chies chite chigi chili chipo chillas? – seguimos hablando en clave, algo tenemos que tener los ignorantes de ventaja- ¡chima chima, chidi chile chique chise chimu chie chira!

Y el vecino que sigue hablando porque tiene todo el tiempo del mundo, su mujercita atiende a su prole o a lo mejor no tiene porque es un solterón que espera con ansias estas reuniones para poder hablar y que se le escuche.

Tu ansia y tu desesperación se desbordan, es el momento de actuar. Mírarlo a los ojos, arruga tu nariz enseñando las paletas superiores y parte del labio interior superior lentamente, para que te entienda a la primera, lo miras y le dices:

¡CÓMEME EL COÑO!

Pues algo así le había pasado a mi compañera el día de antes, y yo le decía que es lo que debía de hacer.
-          Y si antes contoneas tus caderas, bajas la mirada estilo estrella de Hollywood, le pones la palma de la mano en el pecho, mejor nena, y le dices eso de …

Nuestro querido y paciente camarero, escuchaba la conversación sin más remedio, puesto que debía cobrarnos el desayuno. Entre carcajadas proponíamos escenas distintas donde poner esa frase …

-          Te imaginas fea, que vienen y te dicen, tú tienes la culpa por consentirlo ¿qué tiene que hacer la fea?
-          CÓMEME …

En eso que nuestro camarero no pudo más y dice:

-          Dile que te lo coma de canto.
-         ¿De canto, eso como es? – dice mi amiga.
-         Tu dile que me llame tu marío que yo se lo cuento.

Es que esta muchacha, ¡tiene unas preguntas!

He de decir que mi agilidad mental en lo que respecta a imaginar posturas eróticas, se hizo patente y automáticamente imaginé como sería que le comieran a una el coño de canto. Incluso intenté buscar combinaciones eróticas, pero de canto. El sesenta y nueve de canto, el misionero de canto, en algunas sería necesaria la lengua de un oso hormiguero, pero todo es cuestión de intentarlo y si no pegar cabezazos al aire dando lengüetazos como cuando yo le pongo el chóped a mi perrata a una distancia que no puede alcanzar a la primera. Ella se esfuerza y al final lo consigue. 

Pero mi amiga, es bastante más buena persona e ingenua que yo. Volvía hacia el trabajo aturdida por el comentario de nuestro camarero intentando imaginar como era eso de que te comieran el coño de canto, y porqué en tantos años de vida sexual, ella la conocía.

Yo intentaba darle mi opinión de cómo sería la cosa, pero no la convencía en absoluto. No contenta con mis explicaciones, al día siguiente reúne a sus amigos para preguntarles: ¿de canto como es?

Automáticamente, todas sus amigas reprochaban a sus hombres que no le hubieran comido el coño de canto nunca, que como era posible después de tantos años.

Todos a imaginar y explicarle a la Fea, como sería el tema, mientras ella se decía una y otra vez, como si de una desgracia o catástrofe sexual se tratara:

-          Le voy a decir a mi Miguel que porqué no me lo ha comido de canto nunca, que tengo una edad y que yo no sepa como es eso.

Buscando en su imaginación y nada. Los amigos, que para eso lo son, ayudándola en la intimidad de un establecimiento público también.

-          En posición fetal, sacas la armejilla, y estará de canto la nena y la armeja, ¿no?

Algunos incluso documentándose por Internet móvil, para poder mostrar imágenes.

Hemos pensado que no nos quedamos con las dudas, que la semana que viene, nos juntamos todas las chicas en el bar y aún a riesgo de parecer insinuante la pregunta, apoyamos nuestras manos en la barra, miramos fijamente al culpable de sembrar las dudas y el enigma en nuestras vidas, y le preguntamos a coro:

¿Cómo me comerías tú el coño de canto?

jueves, 25 de abril de 2013

LA VECINITA



Y cenaron como vecinos aquel día. Ella se puso su mejor disfraz. Relajados pasaron una noche fantástica, todo como estaba previsto. La dejó en casa como estaba previsto. Se despidieron con risas.

Había transcurrido tanto tiempo desde aquel primer intento de cita a ciegas que se le pasaron las ganas. Habían hablado de tantas cosas que se disiparon todos los misterios. Ya no quedaba apenas deseo, solo unos restos de curiosidad.

Él hacía gestos continuamente, pegadizos y simpáticos. Podía sonreír de pronto en casa sola, recordándolos. Entre sus inconvenientes muchísimas cosas.

No tenía ni idea de cómo colocar los muebles para conquistar a una mujer. Sus sillones estaban dispuestos uno frente al otro, flaqueados por una mesa inservible de esas que te atizan en las espinillas por la noche cuando caminas a ciegas buscando tabaco. Tendría que empezar por cambiar de casa para albergar a la reina aunque solo fuera por unas horas. No tenía terraza, no se podía tocar el cielo en ella.

No sabía besar ni bailar. Tendría que empezar por enseñarle. No doblaba bien las muñecas, eso, sería un gran escollo para salir adelante.

Ya no se deseaban, lo suyo era peor.

domingo, 4 de noviembre de 2012

OTRA VEZ FOLLANDO SOLA

Todos los días invertía un ratito en follarte en silencio. 

Dejaba de lado mis quehaceres para recordarte. Tu cuerpo desnudo, tus movimientos, tus gestos y tus palabras malsonantes.

Te comía la boca hasta hacerte partícipe de mi afición. Te hablaba al oído palabras sucias mezcladas con mordiscos. 

La excitación me hacía descontrolar mi saliva, que recuperaba de tu piel con mi lengua.

Aprendí a escupir, aprendí a insultar, aprendí a hacer tantas cosas en la vida, que en la cama no podía ser de otra manera. 

Te daba órdenes sin recibir respuesta, te hacía preguntas y nada. Te regañaba, te golpeaba, te pellizcaba con fuerza cerca de tus debilidades, agarrándote por los huevos. 

Una y otra vez me devolvías respuesta incorrectas, para que siguiera formulando preguntas, golpeando y amenazando.

Aplastando tu cuerpo contra la cama impidiendo tu movimiento, agarrándote las muñecas, apretándote con mi peso, apresándote con mis piernas, amarrándote con mi pelo.

¡Termina de una vez, lo que viniste a hacer!

En cualquier momento podías soltarte y palmearme. 

Devolverme unos cuantos de los recibidos, agarrarme a traición y sin pedir permiso, poseerme.

Exprimirme sin piedad, salvaje, pensando solo en tu propio bienestar, olvidándote de mí, sin querer, sin control, sin poder evitarlo.

Descubrirías mi enfado al terminar y te invadiría el temor a mi respuesta. No lo dudes, te reprenderé  fuerte, con violencia física y verbal.

Descubriré tus ojos de sorpresa ante mis ataques despiadados. Como niegas con la cabeza para intentar evitarloS. Que tu juego se te escape de las manos y comiences a lamentar haberlo empezado.

Al principio un poco de juego tiene su gracia, su morbo.

Si sigo adelante tengo la sensación de que me quedaré sola.

Si te largas de nuevo, será para siempre, ¡piénsalo! ¡eh!

¿Me escuchas?

¿Hay alguien?


miércoles, 5 de septiembre de 2012

CARA DE RECIEN FOLLÁ

Tus mejillas se relajan y sonrosan, tus ojos se adormilan y tus labios se pintan de rojo con el roce de los otros. No pueden faltar besos y abrazos, roneos y estiramientos, sudor y saliva para hidratar la cara. ¿Puede haber mejor maquillaje? ¿crema más natural?

Desapruebo ese falso feminismo antinatural que dice que no lo necesitamos, al igual que ese sucio machismo que dice lo necesitamos tanto como alimentarnos. Ni una cosa ni la otra.

Necesitamos alimentarnos para poder vivir, agua para no deshidratarnos, sobre esta otra necesidad no hay nada escrito.

No existe una medida para todos y todas, y si la hay ¿Qué aburrido no?

- A mí me faltan tres para cubrir estar satisfecha.
- ¿Tú cuántas?
- Casi estoy cubierta.

A veces lo necesitas y estás más caliente que una perra en celo y otras, lo miras con aburrimiento, como cuando una amiga confitera te lleva las sobras de su tienda un día, otro y el siguiente.

Se supone que alguien bien follada o bien follado, tiene otra cara, es más feliz. Yo opino que no es cierto, si no se acompaña de sentimientos. Me encanta follar, o hacer el amor para ser más finos, pero, no me gusta hacer gimnasia. Para eso prefiero caminar, me ayuda a pensar y traigo la misma cara de recién follá.

¿Qué enseñanza transmitiré a mis hijos e hijas?

Los pasteles poquitos, que engordan, deja para otros las sobras.


viernes, 1 de junio de 2012

TERMINA DE UNA VEZ

Deseaba rematar aquel juego. Que ella saliese de la habitación para terminar solo, como era habitual. Maldecía la hora en que entró por su puerta.  Le pedía, le rogaba que lo dejase solo un momento, que no podía aguantar más tanta excitación.

Pero ella solo cumplía amenazas hechas con antelación. Su fantasma se hizo carne para torturarle.

¡Ahora ya no se reía tanto!

Traviesa y malcriada, embestía una y otra vez, parando de golpe cuando sospechaba que podía llegar al orgasmo.

Varias fueron las recompensas para ella, pero egoísta e insaciable, nunca suficientes.


Y AQUÍ ESTOY CON LOS HUEVOS APRETAOS, DESEANDO TERMINAR PARA VOLVER A ESCRIBIR, ESPERArrrrrMEEEE, QUE VUELVO, CON ALGUNOS PENSAMIENTOS.

sábado, 10 de marzo de 2012

DESVIADAS DE LA SENDA

Siempre fui una niña delgada, rubita y muy bonita. Mi madre me ponía vestiditos rosas, de esos que tenían un corpiño como un delantal. Lo malo, es que lo hizo hasta bien mayor.

Recuerdo que el día que me vino la regla, aún usaba falditas de aquellas de cuadros escoceses con tirantes cruzados por la espalda y peto delantero.

El carácter dominante de mi madre, me obligaba a desistir en mi empeño de llevar pantalones y poder correr libre, sentarme con las piernas abiertas en los escalones de la puerta de casa. Lo hacía cuando no me pillaba, pero con mi faldita.

Ella me obligaba a cruzar las piernas, a no sentarme si no era necesario y a caminar como una señorita. Su estricta educación, me hizo cada día más callada. No compartía mis sentimientos, no contaba ningún secreto a mis amigas, no compartía el cariño… incluso me molestaban que me tocaran en exceso.

Pasaron los días, y los meses, y mi vida se llenó de tristeza. Solo conseguía sonreír recordando los juegos de niña, con otros niños del pueblo, con los que jugaba en el río, quitándonos aquellos ropajes ridículos para bañarnos en braguitas y calzoncillos. Las cabañas, las guerrillas de barro, los golpes y también  las peleas.

Con ellos no había diferencias, entre nosotros todo era tan verdadero, ¡que importaba que mis senos comenzaran a despuntar! ¡Que cada día estuviera más bonita a los ojos de los hombres! pero no a los suyos, ellos eran mis amigos. Conseguía conectar mucho más con los chicos, jugando al futbol, robando en las huertas, que las cursiladas  de las niñas, de muñequitas y tonterías.

¡¡ Mi mi mi mimi! -  les decía a escondidas de madre.

Ella  me regañaba por señalarme las piernas y la cara. Siempre me decía: “Así nunca serás una señorita, además vas a quedar marcada y fea y ya no te querrá nadie”.

Para ella era solo un objeto, una mercadería. Una joya preciosa que podía lucir para agradar a las visitas en ocasiones, cuando conseguía vestirme y arreglarme con aquellas coletas espantosas, con lazos grandes y brillantes, con los trajecitos que me hacía ella misma. Me quería morir, cuando sus amigas, me observaban y hablaban de mí como si yo no tuviera oídos, como si de un concurso de perros se tratara y ellas eran el jurado. Odiaba cuando me ponían novio, este o el otro, siempre picando alto, claro.

A veces deseaba haber nacido fea, o con algún problema físico o mental, para que me dieran por perdida y me dejaran en paz. Pero no, la naturaleza fue generosa conmigo: Me dio un pelo rubio que mi madre mantenía largo y aclaraba con camomila, una estatura considerable, y un cuerpo que cuando se hizo mayor, odiaba más todavía.

No me gustaba no poder correr como antes, por culpa de las tetas que me salieron. Tampoco me gustaban todas las tonterías de las chicas, que presumían y hablaban de chicos a todas horas, siempre de cacería. Y no me gustaban las revistas de chicas… no me gustaban las chicas en general.

Yo estaba más a gusto con ellos y en ocasiones olvidaban que era una chica. Siempre me decían, que hablar conmigo era como hablar con un chico y cuando me ponía sensible por algo, me regañaban diciendo: “anda, que te has puesto muy nenaza hoy”.

Fui creciendo y me echaron novio. Si, me echaron novio, era muy guapa y siendo muy joven, mi madre se empeño en meterme por los ojos a un chaval, que supongo estaba igual que yo. Recuerdo que llegamos incluso a ver trajes de novia. Recuerdo la cara de mi madre con la dependienta. ¡La novia más guapa que he visto jamás!

Pero yo me miraba al espejo, con aquel vestido y me daba vergüenza no poder ni siquiera hablar, por cansancio puro. Fui su muñequita durante meses. Recorrimos todas las tiendas de novia de la ciudad e incluso la de ciudades vecinas. No había que mirar precios, todo para su muñequita.

Cada día odiaba más y más sus besos. Me asqueaba el sabor de su boca. El roce de su perilla, me hacía daño en la piel y  limitaba más mis besos,  lo mínimo necesario para cuidar las apariencias. Nunca le dejé tocarme, amparándome en la familia y la moral tan estricta que teníamos.

Aquél día mientras desayunaba en la cocina, escuchaba la radio que mi madre tenía siempre puesta, con la que hablaba sola, y a la que siempre le daba la razón. No se muy bien que cosas escuchaba, porque todo lo que se refería a mi madre me aburría soberanamente, pero ese día, un anuncio me impactó. Buscaban religiosos y ofrecían un empleo incluso, en sus colegios.

No se hable más – pensé – esta es la salida a todo. No podía salir de casa sin trabajo, no podía escapar de todo aquello sin una buena excusa. A mi madre le daría un disgusto, pero a la vez una gran alegría. Ella era muy religiosa, y que su niña decidiera dedicar su vida a Dios le compensaría con creces. Podía seguir presumiendo de hija con las amigas.

Mi nueva familia era muy acogedora. Más comprensivas incluso que mi propia madre. Me mimaban y cuidaban como a una niña pequeña. En realidad lo era.

Observando a mis compañeras me di cuenta, que todas ingresaron muy jóvenes y que todas tenían la juventud perdida entre aquellas paredes. Muchas de ellas conservaban la inocencia de los niñas, incluso jugaban al pilla- pilla en el patio, para hacer ejercicio, cosa muy necesaria en el convento puesto que sus salidas eran mínimas y nuestro retiro espiritual nos hacía perder incluso tejido muscular.

Otras eran personas amargadas, que no vieron otra salida en sus vidas que esta, o bien fueron obligadas por la familia y el hambre de la época de la postguerra.

Procuraba refugiarme en las primeras y huir de las embestidas de las otras. Y poco a poco, mis lazos de amistad se estrecharon con el grupo de las jóvenes, de las cuales yo era, con diferencia,  la más joven de todas.

De entre todas destacaba Sor Amor, que nos protegía, nos guiaba y nos animaba cuando  venían los días tristes. Era la más humana de todas. No llegaba a los cuarenta, pero ya llevaba al menos dos décadas en el convento. Tenía la experiencia suficiente para hacerse respetar por las mayores y la juventud necesaria para no verse incluida en su grupo. Era de las nuestras aún. Su cara reflejaba verdadera vocación, y en sus clases con los niños, se le notaba el amor hacia su trabajo y hacia los niños. Ella me enseño y ayudó cuando comencé a dar las primeras clases. Ella ponía a los niños en su sitio, cuando abusaban de mi confianza debido a mi juventud y mi falta de carácter. Siempre aparecía en el momento adecuado para darme un capotazo. Siempre tenía una sonrisa a tiempo y un gesto, que me ayudaba a seguir adelante.

Aquella tarde no pude evitar mirarla mientras dormía. Pasé a su celda a preguntarle un segundo, y la encontré descansando, con el pelo suelto sobre su almohada.  Noté un gran golpe en el estómago, que me hizo dudar por un segundo de mi sexualidad.

Siempre dudé sobre mi atracción por los hombres, pero nunca pensé en la otra opción.

Pensaba que mi novio no me gustaba, no tenía conversación, no era atractivo, no sentía nada por él. Pero siempre pensé que podía sentirlo por otro chico.

Pero esa cara tenía ángel. Ahora comprendía por qué, eran almas gemelas. Era un ser especial. Se paró un momento en el quicio de la puerta, con la mano sobre ella para abrirla y me quedé paralizada, mirándola.

En ese momento se movió un poco y de un salto cerré para que no me sorprendiera.

Volví a abrir… volví a mirarla.

Me produjo tanta ternura, que imaginé como me acercaba a ella, a abrazarla y dormir a su lado. Me acerqué a la cama, disimulando por si despertaba, nadie podía verme. Rocé con un dedo sus labios, eran tan eatractivos, que… “no, no no no, ” -  me dije.    

CONTINUARÁ …en EXPOLIO EN CASA

miércoles, 22 de junio de 2011

ES ÉL

Amanece. No puedo dormir. Camino por la playa desierta, sin rumbo y sin pensamientos. Me siento, pienso. Ahora camino de nuevo. Mis pies sobre la arena mojada refrescan mis recuerdos. Muchos buenos, otros tristes, la mayoría olvidados.

No vuelvo atrás, sigo caminando y salto un muro que da a un pequeño puerto pesquero. Este pueblecito vive del turismo, pero siguen pescando en la bajura para ayudar a la economía familiar. Como mi padre siembra sus patatas que vienen por el módico precio de sudor y agua.

Una señora remienda unas redes:

- ¿Tan temprano?-  le pregunto.

Hablamos unas cuantas palabras limpias y tiernas. Le sorprende de mi interés.

A lo lejos, una barquita con ocupante. Al pasar por su lado levanta la mirada.

¡Es él!

- ¿Qué haces por aquí marinero? – me mira con cara de sorpresa. Pero continúa la conversación.

- Salgo a faenar un poco, antes de que el sol me abrase. ¿Nos conocemos?

Como le gusta el juego a este hombre, intenta hacerme creer que ya no se acuerda de mí.

Conversamos, ya en el agua. Me enseña sus quehaceres ¿Cómo puede tener tanta destreza? ¿lo aprendería en Australia?

Poco a poco la conversación se vuelve sin sentido y un gran círculo comienza a cerrarse a su alrededor. Se cierra, se cierra, solo puedo ver ya su cara, su boca. Solo puedo ver sus labios.

Se percata y comienza a contagiarse de mi excitación. Entre sus explicaciones sin sentido, ya hace tiempo que perdí el hilo, no entiendo nada. Nuestros cuerpos se acercan en la pequeña embarcación.

Sigue adiestrándome en las artes pesqueras y solo recibe mis monosílabos. Con mi mano en su hombro, atiendo lo que puedo. Mala alumna,  atractivo profesor. Acerco mi nariz a su cara, lo huelo.

Si, es él.

No es un marinero corriente, huele a nena y a sal. He de comprobar si ese olor a salitre es también sabor. Saco mi lengua, discretamente, como el que roba en un supermercado y lo pruebo.

Me mira, ya no habla. Respira en mi cara.

¡Cuanta timidez!

Don marinero, ni que fuera una desconocida para usted. Sigue hablando. Pruebo su cara de nuevo.
Me mira y sonrío. No se hable más. Se acercan las bocas deseosas, pero mi lengua piensa:

- ¿A qué sabrán estos labios? ¿a qué huele un beso tuyo, marinero?

Dejaré mis ojos bien abiertos para poder percibir tu imagen, mientras mi lengua se encarga de recoger la otra muestra, la del sabor de tus labios.

Inmóvil, se deja hacer. Mi lengua recorre sus labios, primero por fuera, después por dentro. Dejas cerrada la boca para dificultar mi entrada. Siento como se abren tus labios al paso de mi lengua.

¿A qué sabe? Ni idea.

Se a lo que no sabe, no sabe a amanecer, a boca mal cuidada, a alcohol, a tabaco, bueno a eso un poco. Es un chico joven y sano el que lleva esta boca. Lo se.

Al bajar de la barca, nos acicalamos la ropa y nos despidimos cariñosamente.

- Nos llamamos luego ¿vale?

- Perdona, mira, pero, ¿si no me das tu móvil?

¡Qué gracioso! como si no supiera yo que aún no lo has borrado.

Se aleja, se contonea, tiene falta de sueño y exceso de ejercicio mañanero.

¿Un café? Si. Necesita un café pero ya.

Sigue caminando un rato, mirando a todas partes. Buscando una tabernilla abierta, de esa que está llena de hombres, solo hombres del mar.

Encuentra por fin el lugar, cortinas de verano para las moscas, de esas que suenan al pasar, como avisador de clientes natural. En la barra, hombres barbudos de pelo canoso, como los protagonistas de las poesías marineras. Y detrás de la barra.

¡Él!

- ¿Pluriempleado? - Le pregunto.

Me mira con sorpresa, como si no supiera a lo que me refiero. Se hace el despistado. Un buscavidas, no para quieto, hay que sobrevivir a esta puñetera crisis, currando en mil sitios, sin que se caigan sus anillos.

Conversamos, risas y complicidad. Me conoces bastante ya, pero no me cuentas nada de lo vivido, ¿esa es tu fantasía ahora?

- ¿Que hiciste con la barca? Te dejé hace solo unos momentos y ahora estás aquí.

- ¿Nos conocemos?

Siempre tan juguetón este hombre.

-¿El servicio?

Me da la llave y me indica. No puedo abrir, ¿que pasa? me mira desde detrás de la barra y viene en mi ayuda. Mientras abre con facilidad, ya no puedo resistir tu espalda. Ancha insinuante y le aprieto desde detrás. Me miras, me muestra de nuevo su cara de sorpresa.  Y los dos dentro.

La barra sola y los pocos clientes, que son amigos, se hacen cargo y dejan el local.

Besos, rápidos con pasión. Ya dejamos la dulzura en la barca.¡Que calor en ese baño tan pequeño!. Está muy limpio, pocas chicas entran en este tugurio. Ese día, un ángel azul se metió de repente en mi boca. Los pechos se desnudan en segundos, mucho calor, sudor, bálsamo perfecto, lubricante para la refriega entre estos dos amantes.Elástico del chándal, el pantalón al suelo con tirar del cordón. Bajó de peso desde la última vez que nos vimos. Tus manos en mi sexo, las mías en el tuyo. Humedad y sal.  El biquini. Fuera.

Abrazada al lavabo, abrazado tú a mí. Comienza la lucha de sexos. Levanto la mirada hacia el espejo. ¿quién es ese? Vuelvo la cabeza. Menos mal es él, por unos segundos, se reflejaba otro rostro en el espejo.

Al salir, despedida corta, varios clientes esperaban en el bar.

- Ya nos vemos otro día.

- Estaré por aquí.

- Volveré.

La playa está ya caliente. Ya no está desierta,los niños juegan a los castillos.  Huelo a sexo. Un remojón y para casa. En la tele, siempre lo mismo, me aburre tanto ahora, tantos meses sin verla que ahora, me resulta una extraña. Antes, me acompañaba en mi soledad, siempre puesta. Ahora, cambio de canal una y otra vez, buscando algo que me llene.

Me aburro, no puedo dormir, esta noche... voy comprar algo de prensa. Al llegar vi una zona de restaurantes y tiendas de regalos. Una revista o periódico, alguna ganga de kiosco... no sé, quizás un cafelillo calentito para sudar más el salitre. Un kiosco de edificio, de esos que tienen una gran persiana que deja todas las tripas fuera, de los que sacan a la acera los productos. Un pequeño mostrado, y detrás ...

¿Otra vez tu?, ¡! Es él!!

- Pero bueno hombre... ¿tú cuando descansas?

Arruga las cejas, abre los agujeros de su nariz, cierra los labios en u invertida, guiña casi un ojo y me mira en transversal con desconfianza. No hay tiempo a más desconfianza, me encantan las chuches y en un momento, trasteo en las estanterías de detrás del mostrador. Te vuelves. Que poco espacio queda para tus movimientos. Alzo un brazo, quiero conseguir un bote, pero no llego.

“¿Me lo alcanzas?”
“Pídame lo que necesite, señora, yo se lo facilito, pero ...” – no le dejo terminar.

¿Lo que necesite ? que chico tan servicial.

Me vuelvo en seco, sin darle tiempo a coger el bote.

“Necesito que cierres, que se va el fresquito. Además, pocos clientes se acercarán a estas horas, todos duermen su siesta”.

“¿si?, ¿eso piensa usted señora? ¿no perderé una caja importante?”- Ataque mordedura.

Los dos a la vez, muerden sus labios, el de abajo y todo está dicho. En segundos, recogido y cerrado el portón. Comienzan los movimientos lentos. El movimiento inmóvil. Toque de barbilla y cejaa hacia arriba, sutil, mínima. Suben la música ambiental, para evitar que se aireen sus propios sonidos. Y se lanzan de cabeza a la pasión.

Abrazos y susurros...

“Sabía que me seguirías donde fuera, pero que harías por verme a cada momento… no me lo podía imaginar. Trabajar todo el día y en lo que sea, solo por estar cerca, solo por pagar un albergue juvenil. Si tú tendrás esa tarjeta joven que tanto añoro”

Respiración jadeante, parece mentira. Como si fuera el primero del día. Nunca se sacian el uno del otro, por igual de ansiosos.

Ese pequeño vestido de playa .. fino, corto, rápido... fuera el tanga. ¿tanga?

“¿Que pasa cuando te agachas o cuando te sientas?

“Pues que no se ven las bragas. ¡claro, como se van a ver! No me regañes chinche, deja que pasen envidia”.

Y de un manojo al culo me sube al mostrador. Sin parar de besarnos, energía vital de nuestros encuentros. Demasiados altos para mi gusto. No alcanzo a tu sexo. Refriego el mío contra tu vientre ¡Que remedio! Me aburro, quiero más. Recuerdas, mi palabra favorita, mejor fosforita del Día de la E... “MÁS”. Mi segunda mucho, porque la junto con más.... MUCHO MÁS.

“Ssch, ssch, sschhh, .. no, no, mmm sschhhss ansiosa.”

“¿Ansiosa yo? A que te como... un ojo. Mira. Chupetazo de ojo”. Risas... insultos.

“Marrana, ahh, salivajo ... ¿ a que te insulto yo?... ¿ataque taco?”

Mientras tanto, un viejo golpea la persiana.

“¿Cuándo van a abrir? ¡Joven!... luego dicen que los negocios van mal, si abre cuando le da la gana, ¿no pone 24 horas?. Crisis, crisis, de todo tiene la culpa la crisis... si es que los españoles y sobre todo los andaluces, no tienen formalidad....”

Se hace de noche, camino hacia casa con mis revistas. Esperando el regaño

- Niña ¿donde te metes?