domingo, 4 de octubre de 2026

INCONFORMISMO

Estoy enferma o es de nacimiento.

El inconformismo es una gran lacra social.

No lo digo yo, lo dicen todas las personas con uso de razón.

Recuerdo al BARRANCO,  mi padre por si no lo sabías, quejarse después de una operación doble de caderas en su huerta con su azada haciendo caballones diciendo:

- Mira, antes podía ir avanzando al mismo tiempo que iba caminando. Ahora tengo que pegar dos bocaos levantar las caderas, dar un paso y otros dos bocados. 

Después de eso estuvo barriendo el tejado de mi casa a cuatro plantas de altura con un operado del corazón, EL VITORIANO, por supuesto sin atar, que eso es de maricones. 

Y si barres un tejado a cuatro plantas de altura es porque quieres poner la bandera del "CHE", que lo sabe todo mi barrio,  quien ni hizo esa casa de cuatrocientos metros.

Y siguió haciendo casas y caballones en el campo hasta que vino por él la muerte. Y cuando no pudo se llevó a mi primo y a mi hermano a ponerle el yeso antes de morir en el tejado de su casa, disfrutaba muchísimo viéndolos trabajar.

No me imagino si le hubiera dicho a su médico:

- Por favor, quítame estas prótesis que yo no puedo hacer bien mis caballones en mi huerta. 

Pues eso me pasa a mí, que tengo que hacer la cama como un gorila,  porque no puedo agarrar las sábanas al viento en esa posición. 

Creo que he decidido, no tener que volver a decirle a los neurocirujanos 

- ¿Así me vais a dejar? 

La última vez uno me miró muy serio y me dijo que no me iba a volver a operar. 

Y yo pensé para mis adentros: no me conoces, levanto el protocolo de eutanasia y a ver quién gana.

Otra amiga me dijo que un muchacho se había muerto por una trombo en un quirófano...

Otra me dijo que como tenía valor siendo alérgica a la anestesia a volver a meterme otra vez en el quirófano...

Y así sucesivamente todo el mundo me mete el miedo que nunca tuve desde que nací, a palmarla. 

La verdad es que no me gustaría que en la segunda raja me pusieran menos de trece grapas,  como en la primera, porque durante todo el tiempo que me curaban mis hijos, les pedía que contaran bien y le salían  doce.

Al final fueron trece como LAS TRECE ROSAS.

Pero yo todos los días por la mañana cuando me levanto digo:

- Yo me operó, así no me puedo quedar. 

Por eso creo que he tomado la decisión de no volverme a operarme, aunque solo lo creo, siempre dudo de mi pensamiento.

Quiero hacerlo palabras, porque mi palabra es ley.

Es el inconformismo que he mamado desde que tengo uso de razón, lo que hace que yo no tenga miedo al quirófano, ni a la muerte pero sí a no poder hacer la cama COMO DIOS MANDA. 

Dicho esto tengo que comerme la pastilla de la lógica, ser razonable y darme cuenta de los años que tengo, los hijos que he cargado nueve meses, los cuatro expulsivos, las obras,  cuando me tiré por el barranco con el coche dando vueltas de campana para ir a la aceituna, cuando me pegué el arrastrón por el Pico con el parapente, y todo lo que he hecho con mi cuerpo, hace que hoy no esté nuevo.

Aunque decía mi MIGUEL VIVÓ:

- Un cuerpo nuevo, no ha vivido.

Conformarme con lo que han hecho por mi,  que de estar en una cama con parches de fentanilo, he pasado a poder hacer mi cama como un gorila. 

Ya está, he tomado la decisión hoy, voy a meterme una buena infiltración y a partir de ahí le diré a mi cerebro:

- Así te vas a quedar.

Voy a nadar y voy a correr; no correr no, correr no que eso es de cobardes, me conformo con caminar como he hecho toda la vida. 

Con esto quiero decir a todos los que me queréis y los que no me quereis, que no me voy a operar otra vez.

¿Arriesgar la vida ahora, después del dineral que me he gastado en el dentista?

Que nadie diga coño, se ha muerto después de ponerse bien la muela que se quitó hace treinta años 

Buenos días, retransmitiendo desde algún lugar de Andalucía, que por supuesto es mi casa.

Que nunca sepa nadie dónde estoy, si estoy viva  o si escriben por mí, porque ya me he muerto.

POR FIN

No hay comentarios:

Publicar un comentario