Del latín potens que significa el que puede.
La palabra empoderada se ha prostituido mucho, hay muchas formas de utilizar el verbo poder, yo potente.
Lamento mucho comunicar que a estas alturas de la película ya no reniego de mi poder de decisión.
Lo he tenido desde siempre, me crié con tres machos.
He metido tantos leñazos como triunfos, es una cuestión de probabilidades, pero lo que sí que no he tenido nunca es una duda razonable, nunca he delegado una responsabilidad para no equivocarme.
¡Qué contenta estoy!
Meto la cabeza y después o salgo o me ahogo.
Menos mal que siempre tengo ayuda de mis muertos.
Cuando era más pequeña, pasaba nervios, ahora, como perra vieja que cruza la carretera, no tengo miedo, nada puede ser malo para mí, por mucho que lo parezca.
Total, ¿qué quedan? ¿Veinte años de vida?
El triunfo es resistir, sobrevivir y que te teman más que a una vara verde.
Antes me hubiera indignado, hubiera gastado muchas palabras, ahora, simplemente, desobedezco en silencio.
En mi cerebro los planes de futuro, el resto que rumee, que yo los escucho, pero de lejos.
Decisiones sobre la marcha, soy impredecible hasta para mí.
Todo en el aire, ya no es rueda de molino, voy cazando pokemons.
Los pisos se tienen que construir...siiii.. juntos unidos y que podemos....sueño hecho reaaaaliiidaaaaaaaaaa
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