La vida es súper divertida, a mí no paran de pasarme cosas que hacen que cada día tenga curiosidad por el día siguiente.
Con lo de las viviendas de La Acelerada, me veo subiendo el monte como Frozen, cantando Libre Soy, y construyendo con mis manos el gran residencial de cemento, como ella construye con hielo.
Si me levanto un día escoyuntá y quiero tirar la toalla, tengo que convocar una nueva asamblea, y no puedo hasta el mes que viene.
Hay cosas que solo yo soy capaz de ver.
El otro día vi en una tienda de deportes unos calcetines color blanco amarillento, estaban de oferta, como no, pero a mí me parecieron maravillosos, ya no hay problema si se mezclan con la ropa de color, y de algodón y buenos y amarillentos ya, de entrada.
¡No me digáis que no es divertido!
Compré dos o tres paquetes, como mi cajón de los calcetines es el de todo el mundo, pues para que no nos falten.
Otras cosas súper divertidas es escribir con voz, yo que me quejaba por no tener ordenador, ahora soy feliz porque escribo con voz y aparecen palabras en andaluz que sepa Dios lo que significan en realidad, pero que yo no corrijo, para nada, que me encantan.
Ahora tengo un amor platónico, o plutónico como diría el Canijo, el cantante, no mi Canijo.
Me encanta hacerle reír porque sé que a él no le pasan tantas cosas tan divertidas como las que a mí me pasan. Le cuento las mías, se ríe y se pone palote, que me lo ha dicho.
Y yo digo que Plutón y cayó, plutónico tú, pues habrá que aprovecharse, que la suerte no va a durar toda la vida, sobre todo la de la buena.
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