Ahora tengo quince años, los mismos que tenía cuando me prometí en matrimonio.
Quien años de matrimonio, quince de libertad, los mismos que tiene mi confidente, mi querido blog,
Tuve una cerda en mi casa ¿se puede ser más libre?
Estoy donde quiero estar, con quién quiero estar y no tengo que compartir espacio y tiempo con personas indeseables.
He conquistado tres provincias, me extiendo como el lodo.
Me encanta el color de mi pelo, se parece mucho al original, cada día más largo, ya me puedo echar un nuevo novio.
Estoy aprendiendo a tocar el piano para acabar con mi dedo martillo.
Voy a nadar, para andar.
Hago crochet.
Tengo mucha mano, eligiendo pelis en Netflix.
Los juegos de números en el móvil me relajan cuando no puedo moverme, mi cama es mi aliada.
Me sobra el dinero, me falta tiempo, y tengo firma digital
¿Que más se puede pedir?
Tengo una caja llena de deseos, pido al por mayor y no le deseo el mal a nadie, aunque el mal es libre de ir a por quien se lo merece.
Está tarde tengo una reunión.
Mañana trabajo, pasao se verá.
El pasao pisao .... Continuará.
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