domingo, 24 de mayo de 2026

El tinder

Desde muy pequeña le cuento a mi nieta que si quiere encontrar un novio en Jaén tiene que mojarse el pelo en las siete fuentes. 

Tengo un vídeo de la niña con un año y medio, con una botella en el Pilar del Arabalejo,  echándosela por lo alto diciendo:

-  ¡Un novio en Jaén! ¡un novio de Jaén! - con la media lengua que tenía que apenas sí sabía componer frases completas. 

Era un dicho que se trasladaba de madres a hijas: 

- Tienes que mojarte el pelo para que te dé suerte,  en las siete fuentes, y si no te sale tendrás que servir a Dios. 

¿Y a las fuentes quien iba?

¡ Los mocicos casaderos !

Era Tinder de aquellos tiempos. 

Sí estabas casada podías ir a la fuente a por agua o lavar las sábanas en los lavaderos, pero no se te ocurría mojarte el pelo.

Que pasaba por entonces, el mocico perseguía a la mocica, si ella sonreía, eso era un match,  cara de rancia la X  y a seguir mojándose el pelo. 

Y si después de mojarte en la fuente de todos los barrios de Jaén sin exito, a vestir santos.

Ahora se han inventado nuevas formas como lo de las piñas en el Mercadona o los grupos de senderismo follatil, donde tienes que pegarte una panzá de andar hasta que conoces a alguien.

Grupos de amistad, para bailar, de Facebook, en el gym o de botellón....

Van pasando los años y cambiando las formas, los rondaores, pero todo el mundo quiere lo mismo, mojarse un poquito,  el pelo. 

Lo mejor es hacer muchas cosas y no aburrirse, de esa manera cuando llegue alguien que te guste, te tiene que gustar mucho y de verdad, porque solo por no estar solo, solo esperando que te cuiden, es muy deprimente, y una vez que se te han terminado las células germinativas, lo importante es divertirse antes de morir.

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