Tengo un vídeo de la niña con un año y medio, con una botella en el Pilar del Arabalejo, echándosela por lo alto diciendo:
- ¡Un novio en Jaén! ¡un novio de Jaén! - con la media lengua que tenía que apenas sí sabía componer frases completas.
Era un dicho que se trasladaba de madres a hijas:
- Tienes que mojarte el pelo para que te dé suerte, en las siete fuentes, y si no te sale tendrás que servir a Dios.
¿Y a las fuentes quien iba?
¡ Los mocicos casaderos !
Era Tinder de aquellos tiempos.
Sí estabas casada podías ir a la fuente a por agua o lavar las sábanas en los lavaderos, pero no se te ocurría mojarte el pelo.
Que pasaba por entonces, el mocico perseguía a la mocica, si ella sonreía, eso era un match, cara de rancia la X y a seguir mojándose el pelo.
Y si después de mojarte en la fuente de todos los barrios de Jaén sin exito, a vestir santos.
Ahora se han inventado nuevas formas como lo de las piñas en el Mercadona o los grupos de senderismo follatil, donde tienes que pegarte una panzá de andar hasta que conoces a alguien.
Grupos de amistad, para bailar, de Facebook, en el gym o de botellón....
Van pasando los años y cambiando las formas, los rondaores, pero todo el mundo quiere lo mismo, mojarse un poquito, el pelo.
Lo mejor es hacer muchas cosas y no aburrirse, de esa manera cuando llegue alguien que te guste, te tiene que gustar mucho y de verdad, porque solo por no estar solo, solo esperando que te cuiden, es muy deprimente, y una vez que se te han terminado las células germinativas, lo importante es divertirse antes de morir.
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