Llevo desde los dos años perseguida por la muerte, es un hecho que le pidieron a mis padres la mortaja, un trajecito bonico.
Por eso siempre estoy poniendo pistas para después de muerta, para que me perdonen.
Ayer compré una cosa muy chula, que seguro se pelearán por ello en el reparto, no son flores, son mariposas, son manzanas y granadas, por supuesto, porque soy en un porcentaje pequeñito, muy pequeñito, también granaína, ni poyas.
Tuve dudas con los limones, pensé:
¡Anda que no le he dao limones a mis hijos!
¡POBRETICOS!
¡Anda que no tienen cosas que perdonarme!
Ahí está la clave.
Se perdona solo al que hace, se equivoca fijo.


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