Aunque nací en Barcelona, me viene al cole en mitad de curso, para ser la nueva, la catalana.
Según mi madre que es la que manda el los recuerdos de mi infancia, de Barcelona nos fuimos en abril del el 78, aún no había cumplido yo los siete años, y entré en mitad de curso de primero de primaria en Cándido Nogales.
Supongo que echaría mucho de menos al principio a mi abuela Dolores, a mis titos y mis primos, como supongo que a mí me echaría de menos mi Nina.
Eso me refuerza la tranquilidad y seguridad de que por mucho que te eche de menos un niño arraiga y disfruta de la vida donde le toque y le falte quien le falte.
Aquí la vida me trajo a Don Antonio.
Me tocó Mi Barrio, siempre he hablado de él como Mi Barrio, y sinceramente el resto son los barrios con nombre.
La Chana para mí es mi barrio, pero no es mi barrio. La torre del concejo, la Magdalena, el Pilar no porque era un bar, todos son barrios, míos, pero no MI BARRIO.
Otro barrio es Coin, aunque allí está la vecina Fuensanta me da casquera vecinal, poco tiene que contar que yo recuerde.
La loli, la Yoli, María la pata fría culo caliente...
Ayer ví a Pepe, el cura, y a todos los demás, están viejos, mola estar presente en su vida ahora que termina.
Aquí está la gente que hace que no me sienta sola.
Nota: los pizos se tienen que construir sí sí sí sí por mis muertos que sí!!

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