lunes, 11 de marzo de 2013

SE FUE

Otra noche que no puedo dormir. Estoy mal, no puedo olvidarle.

Sobre la cama, en posición fetal, lloro como un bebe. ¿Qué voy a hacer?

Abro la mesilla, buscando pañuelos y me encuentro su lubricante. A buenas horas pienso, ya no tienes nada que lubricar tú. Sin querer tengo el bote entre mis manos, lo abro, pongo un poco en la punta de mis dedos, recordando viejos tiempos.

Recuerdo su pelo, recuerdo su piel, recuerdo sobre todo su sonrisa,  sus tonterías, sus bromas. Recuerdo el cariño con que trataba a todo el mundo. A todo el mundo no, a todos menos a mi. A mi no, conmigo, era diferente. Estaba ya establecido que me quería, no tenía que demostrarlo.

No le culpo ni le echo en cara, yo hacía lo mismo. Tantos años juntos, que nos creíamos un valor seguro, para los dos, y mira hoy, no está. Se fue.

Poco a poco, mis dedos escurren con la crema, un poco más, se llena mi mano entera. Después la otra, ahora ¿cómo me limpio? Bueno, intentaré dormir. En mi posición más cómoda. Ya estoy, así, como un bebe en el vientre de su madre, en su vientre.

No puedo, no puedo dormir, pienso y me excito. Pienso en nuestras noches y en nuestras siestas. Me excita pensar. Cuando cocinaba o cuando gritaba a los niños, todo me excita.

Tumbado en su  cama solo, no puede evitar que su cuerpo comience a reaccionar ante  recuerdo. Imágenes que llegan nítidas desde su memoria. Solo en su cama piensa que podría al menos recordar,  una de sus noches, soñar que todo sigue donde lo dejaron.

Soñar incluso con algo mejor de lo que tenían. Activar sus mil sentidos y buscar en otros labios los besos ella, dejó de darle. Imaginar que se acerca a su cara, con sus ojos, los que hablan, con su gesto de malicia y de niña malcriada, y que de pronto olvida su manía de no besarle. Y que de pronto roza con sus labios su nariz. Sonríe. Muerde su mejilla, luego su oreja, para volver por la comisura de sus labios, introducir su lengua por un lado, buscando abrir poco a poco su boca hasta hacerle perder el aliento.

Mete su mano por el pantalón del pijama, directamente. No puede tener preámbulos, no existen los besos, los abrazos, las caricias ni los juegos. Así es el sexo unipersonal, directo y frío.

Aprieta con rabia su sexo y llora.  No pudo retenerla y continúa...

Poco a poco, la posición no es correcta para el amor, si para dormir, no para eso. Pone su almohada sobre su pecho, boca abajo, su cabeza reposa sobre el colchón, un cojín, para ayudar, un poco más a cubrir su hueco.

¡Cuántos huecos dejaste en mi vida, amor!

Sus manos, imitan un  sexo, el que recuerda.

Recuerdo aquello que ella me hacía, que apretaba con fuerza para impedir mi acceso a su templo. Si, tantas cosas, recuerdo.

Boca abajo, esta noche, la imitó.

Intentaré que mis manos no sean parte de mi cuerpo, intentaré que mi mente pueda abstraerse tanto, que la imagine a ella. No a esta almohada fría, no a este colchón, ella, era, todo para mí, pero a veces, uno lo tiene todo y busca algo más. Y buscando, me encontró ella.

Y se fue.

Continúa bajo su nórdico, solo esta vez. Solo él será responsable de su placer. Poco a poco, mueve su cuerpo, todo su cuerpo menos sus manos, ellas, no son esta noche parte de su cuerpo. Húmedas, bien lubricadas y con la ayuda de la imaginación, es posible, que el sueño se haga realidad y esta noche pueda volver ha hacer el amor con ella.

Mueve su cuerpo, lento.

“Es más difícil llegar solo, tendrás que emplearte bien”.

¿Quién habla?, es un de sus consejos. Continúa dando consejos aunque no esté. ¡Cómo me gustaría cambiar el pasado! ¡cómo me gustaría poder borrar el recuerdo de esa noche, el mal recuerdo de tu descubrimiento!

Aquel día me pasaste la frontera y te me dejaste en el país de los otros.

Nunca más seré su hombre, lo se.

Como me gustaría clavarla, cual hoja de acero delincuente  se clava en el vientre de su víctima, para luego, apretar mortalmente, una y otra vez. Muerta por mí placer.

Continuo, cada vez más rápido, ya no recuerdo nada, sudo bajo mi nórdico, ¡qué alguien me quite esto!, no, no puedo, mis manos están ocupadas, una, a puño cerrado, la otra tapando.

Más rápido, embestidas más fuertes, esta noche, no tengo que pensar en satisfacer a nadie. Embestiré con fuerza, con rabia, con dolor. El dolor de haberla perdido, por querer abarcar más de la cuenta, el dolor eterno, de verla caminar, sola, o de la mano de alguien, que la cuide, que la mime, que la bañe, que le  ponga color y decore sus días.

MAMÁ ¿QUÉ LE PASA A PATO?

El tío la vara, el cansino histórico, la Blasa y la vieja el visillo, todo en una niña de nueve años, que para más información, mi amiga “la Fea” dice que es igual que yo.

Yo también fui una hermana odiada por mis hermanos. ¿Por qué?

No les dejaba salir de casa los sábados hasta que no hicieran sus camas y recogieran su cuarto. Después me tocaba a mi el mía y el resto de la casa. Mi madre trabajaba limpiando por horas las casas de otros niños y niñas. La verdad que no entendía muy bien, si esas madres no trabajaban porqué no limpiaban ellas solas sus propias casas, pero así es la vida de cruel.  

¿Como puede una niña pequeña, conseguir que tres hermanos mayores que ella, le hagan caso? Cerrando la casa con llave y encerrándose en el baño.

¿Qué hacían ellos cuando me pillaban? me encerraban en el balcón y se iban a jugar a la plazoleta.

¿Qué hacía yo? Saltaba por el cierre de mi vecina del primero, “la Lola”, picaba la puerta de la vecina del segundo A, caminaba por la viga que hay entre los tendederos y entraba por la ventana de la cocina. Y así sucesivamente.

¡Qué le vamos ha hacer nena, somos odiosas!

Ya te tengo dicho mil veces, que no le busques la ropa a tu hermano por la mañana, que no le limpies las gafas, que no le hagas la cama, que no lo vistas, entre otras cosas porque tiene tu misma edad. Te he visto ponerle los calzoncillos y los calcetines desde que aprendiste tú, ¡pero ya tiene nueve años nena! No sabe atarse los cordones, se pone y quita las zapatillas sin hacerlo, y te busca cuando se le desatan.

Si, ya se que es muy inútil el Gitano, y que te pone muy nerviosa porque no sabe, y que además te hace ojitos y te ríes y te puede con su encanto.

Mis hermanos mellizos eran un año mayores que yo, supuestamente, y también opinaba lo mismo que tú, que eran unos inútiles.

Y es que a mi niña le gusta mimar y proteger a todos los que la rodean, y se preocupa por ellos, por eso mira tras las cortinas, y me recuerda las cosas que hacen mal, para que yo les regañe y los eduque como Dios manda.

Por si se me olvida, me recuerda en cada momento quien está castigado y porqué.

Y es que mi niña, ama y protege a todos los seres vivos. Abraza con energía desde pequeña a todo el mundo. A mí a veces me da corte, porque no conoce a la gente y le da besos y abrazos. Es así de cariñosa. No escarmienta, eso que una vez abrazó a su amigo Pato más de la cuenta y se le quedó la cabeza colgandera.

-          Mamá que le ha pasao a Pato – dijo.

Con una mano sujetaba el cuerpo de pato, que estaba bastante relajado. Con la otra mano sujetaba su cabeza por detrás, y la giraba a izquierda y derecha, muy rápidamente. Pero cuando le soltaba la cabeza, se le caía.

-          Se ha muerto un poco – le dije.

La reacción de la niña fue tan escandalosa como sorprendente. Ella no lo sabía, pensaba que estaba durmiendo o un poco chalao. 

-          ¡Nooooo! ¡Pato no está muertooooooo! – decía con su voz de Aretha Franklin.

La niña tiene una voz indescriptible. Su tito le dice desde muy pequeña que es, “la niña que se tragó la garganta de un adulto”. No ha sido melonera como yo, pero quizás en el conservatorio quieran educarla. Una vez desde la cocina, la escuché cantar en ispaniglis a gritos en la calle, a tres plantas de mi ventana. Era ella, Aretha, estaba allí mismo, conmigo en la cocina.

Ver a la niña gritando, negando lo evidente me produjo mucha risa. Yo me río cada vez que me pongo nerviosa, a ella le pasa lo mismo y eso suele dar rabia a los que nos rodean. No nos comprenden.

En ocasiones tengo sentimientos para los animales, pero Pato llevaba en casa pocos días para que a mi duro corazón le hubiera podido hacer efecto.

Yo, intentaba disimular todo lo que podía la risa, para no parecer cruel, pero la niña se dio cuenta, y más gritaba, y más negaba y más rabiaba.

-          Mamá, no te rías, es mentira ¿Verdad? ¡a que no está muerto, a que no se ha muerto!– decía entre sollozos y gritos desconsolados.

Me seguían produciendo mucha risa sus gritos.A más gritaba, más me reía yo. Sujetando la cabeza del pato por detrás, lo miraba a los ojos a ver si podía encontrar explicación a todo aquello. Solo tenía tres o cuatro años, era la primera vez que se encontraba con la muerte tan de cerca. 

Yo agachada a su lado, intentando abrazarla y consolarla sin que me diera risa y ella enseñándome a Pato, poníendome el pico entre ceja y ceja, para que le confirmara mis sospechas,  como si yo pudiera hacerle un escáner celebrar a para asegurarnos de que estaba muerto realmente.  

-          ¡ Nooo! mamá, no se ha muerto pato, mira, mira – giraba la cabeza a los lados buscando sangre o alguna evidencia -  ¡cómo se va a morir pato, que no está muerto! -  protestaba  con tanta fuerza y rabia, que tuve que negarlo.  

Le quité corriendo a pato de la mano, y le dije:

-          No espera, ¡está vivo, está vivo! aún le queda un poco de vida, vamos a llevarlo al hospital.

Y corriendo salí a la calle, a llevar a pato a casa de mi vecina, que lo tirara a la basura.

Luego al volver a casa los pocos minutos más tarde:

-          Han conseguido salvarlo, pero está muy malito, no te preocupes, se salvará.

Adela respiró con alivio. No tuvo admitir la muerte tan inmediatamente, necesitaba su tiempo. Al día siguiente me preguntaba y llamábamos al hospital a preguntar.

-          Dicen que lo tienen que operar a vida o muerte, que nos esperemos lo peor, pero que a lo mejor se salva.

Pasaron los días y la niña que no se olvidaba de Pato. Ya no me preguntaba tan seguido, pero no creas que se le olvida fácil las cosas a esta niña.

Un día, después de mucho tiempo, paseando por un mercadillo vio un puesto de patillos, y me miró sorprendida, aspiró aire y me dijo muy indignada.

-          Mamá, ¿y Pato?
-          ¿Tú te acuerdas que lo operamos a vida o muerte?
-          Si.
-          Pues le tocó muerte.

Puso cara de tristeza unos segundos, la verdad se le notó un poco la sobreactuación, ¿ya te he contado que es muy teatral mi niña? Como yo. Después le volvió la crueldad natural que tienen todos los niños en lo que respecta a la muerte.

-          ¿Me compras otro?
-          No.
-          Vale.

No insistió mucho, en el fondo no lo quería, era pedir por pedir.

Es muy escandalosa y teatral, que le vamos ha hacer. Mira su hermano, también durmió una vez un canario, pero fue mucho más discreto. Se acercó a mí mientras fregaba los platos en la cocina, me tiró de la ropa para llamar mi atención y me lo enseño dormido en su mano.

-          ¿Se ha dormido?
-          Si – contestó rápidamente.
-          Pues ya está, dame que lo lleve a la cama.

Bajó la cabeza y no preguntó. Estaba apunto de llorar, pero no le gusta demostrar debilidad. Otra vez, un gorrión. También se murió un poco, pero antes de que se dieran cuenta, lo cogí de la caja, hice como que volaba por la habitación y lo tiré rápidamente al solar que tengo al lado por la ventana diciendo:

-          Mira, mira se ha volado, ha vuelto con su mamá.

Y así pasaron por mi casa, muchos animales. Cuando una se hace madre, se asalvaja bastante con la muerte de los bichos. Solo sufre si ellos sufren, pero es por dolor ajeno.

YO NO DEBERÍA ESTAR AQUÍ

Mi madre pesó un quilo ochocientos gramos en el año cuarenta y tres. Se la dieron a mi abuela en una caja de zapatos con algodones, para que se muriera. Solo cabía esperar, no se podía hacer nada por ella. Durante el embarazo solo comía el caldo de cocer cáscaras de patatas, las cáscaras se las daba a su hijo. No tenía ni leche para amamantarla.

Pasó la noche velándola, esperando que muriera. Cuenta mi abuela, que como le daba lástima se la puso en la teta. Apenas podía mamar ni llorar. Y así, pasó la segunda noche en vela, esperando que muriera. Con su manecilla cogida, sin ni siquiera llorarla. No la conocía, era simplemente un feto que no nació muerto.

Pero la niña no se moría. Cuenta mi abuela que el tercer día pensó: “voy a dormir un poco, de todas formas si se muere y estoy durmiendo, ya mañana veremos”.

Durmió a su lado y no se murió.

Y así, pasaron sus días y sus noches, esperando que muriera su hija, y no ocurrió.

Yo no fui producto del amor, ni mucho menos. No fui una hija deseada. No pretendo dar lástima, soy como mucha gente, un descuido.

Solo soy producto de un preámbulo, ni siquiera se puede llamar amoroso.

Me agarré al útero de mi madre, y aquí estoy. He visto la muerte de cerca más de siete veces, por lo que si fuera un gato, ya me habría muerto, supongo. Y sigo aquí.

Hay días en los que me gustaría desaparecer o dormir. Pero al día siguiente, sigo aquí.

Y es que es inevitable vivir, a no ser que seas tonto y te mates. Yo no. Yo dormir y que al despertar, mi mundo sea como yo lo pinto recién levantá, que simplemente me dejen vivir en paz.

RENACER




Dolor en mi entrepierna que no cesa,
mi propio coño pare mi cabeza,
mis caderas que dilaten y ensanchen
otra vez vuelvo a nacer con más fuerza.

Ya no quiero que me amen ni me dañen
la misma piel del revés desollada
me alejo si me huelo que lo haces
nunca más quiero amar ni ser amada
solo comerme alguna boca ansiada.

Divide los placeres de la vida
vive a su modo en su verdad sumida
no deja que sus carencias se vean,
separa felicidades, es lista.

No quiere que la cojan por sorpresa
que ablanden de nuevo su alma de tonta
y sin piedad le agarren las muñecas
huelan su pelo, coman de su boca
la intenten volver de nuevo más loca.

LVM

domingo, 10 de marzo de 2013

YO TAMPOCO NO SOY UNA MÁQUINANA DE FOLLAR DE BUKOWSKI

No es fácil meterse en mi cama, yo arranco corazones para siempre. No dejo de amar nunca. Solo una vez intenté cambiar de estrategia y no me compensa. Follar está sobrevalorado, además es muy cansado y nada productivo. Si tuviera que hacer una lista de cosas valoradas minuto a minuto, follar sería la menos puntuada, el adorno de las cosas importantes.

Por delante por su puesto caminar, conversar, encender un fuego, sonreír, dormir, tocar un hombro desnudo, besar sus labios, apretar con fuerza y cariño, arrancar carcajadas a cosquillas, un abrazo puzzle, que te cuenten sus cosas, que le hagas reír, ver una película, un buen masaje, una revisión en el pelo, un baño, un abrazo con un albornoz lleno de persona, aprender ingles, una casa limpia por sorpresa, un buen vino aunque después me duela la cabeza, que me muerdan las orejas, partirle las piernas con un bate de béisbol a alguien que se lo merece, consolar a un amigo, arropar a tu hijo, comer pistachos y escupir las cáscaras en un cubo al sol de mi terraza metiendo la punta de la lengua en el interior de la cáscara y soplando con fuerza, empujar un coche averiado con una mano mientras atiendes un inoportuno whatsapp con la otra, beber agua fresquita  del pilar, llorar con los recuerdos asquerosos quemando tu rabia y olvidando, compartir nerviosa una buena noticia aunque no sea tuya, … ¿sigo?


viernes, 8 de marzo de 2013

TE PENSÉ

Y te pienso, y te pienso
habituarme al gesto intento
de tu cara sonriendo.

Y me cuentas los orgasmos
y te los adeudo
y tengo que fingir pa dentro.

Nace mi ansia despacio
… esperando.


miércoles, 6 de marzo de 2013

PORQUE YO NO SOY COMUNISTA

Mi padre, comunista. Mi madre, casi comunista. Mi hermano mayor, fue comunista. Mi tito, comunista también. Todos los referentes adultos que tuve de pequeña eran comunistas, incluido el cura de mi barrio, que también era comunista. Él nos decía  que Cristo fue el primer comunista de la historia, que seguramente si volviera estaría fumando porros con los jóvenes, hablándoles de amor, solidaridad, compañerismo, libertad …

- ¡Qué coñazo! - pensé - Que se te acople ese muchacho en tu tiempo libre.

Porque en la vida real vale, pero cuando uno está fumándose unos porrillos para relajarte, que venga Jesús y siga dando la brasa, manda cojones. 

En mi cama durmieron todo tipo de personas, madres de mayo, músicos cubanos, viajeros de todas partes del mundo. Me fascinaba escucharles hablar con otro acento, que contaran cosas que ocurrían fuera de las cuatro paredes de mi barrio.

Buscábamos la programación de la tele en El Mundo Obrero, en este caldo de cultivo, ¿yo que debía de ser? 

Comunista. 

Pero ocurrió algo muy contraproducente para mí, la educación por la acción jugó siempre un papel muy importante en la vida. El ejemplo dado es siempre mucho más importante para un niño que las palabras. Yo fumo, poco, pero fumo. Siempre que tengo que hablar de eso, no se me ocurre decir: 

- No se fuma, es malo.

Todo lo contrario, les digo que soy una enferma, que soy una adicta y que soy un ejemplo a no seguir. Aunque también se aprende mucho de los malos ejemplos, sobre todo cuando se ve como terminan todos.

Desde chica fui muy observadora y analizadora, aunque suelo guardar mucho mis opiniones para no dañar, y sobre todo porque soy una insegura, no sé si llevo o no razón en mis deducciones. 

Por otro lado la mayoría de las veces no son nada lógicas teniendo en cuenta la opinión de los cuerdos del mundo.

Se afianzan en mi seso las vivencias con mucho más poder que las palabras.

En casa, todos aquellos valores que sonaban en las bocas de mis mayores, no existían. Mis hermanos se iban a jugar a la calle, mientras yo tenía que limpiar sola la casa porque mi madre trabajaba echando horas en otras casas.  

Mi padre hacía que mi madre se levantara de la mesa si le faltaba algo, y en su defecto yo.

No había igualdad, mis hermanos y mi padre, eran más que mi madre y yo. No había solidaridad entre géneros, por lo tanto, esa palabra también se reventó con los actos.

Dentro de todos los valores que defendían por comunistas, no entraba la igualdad entre nosotros mismos. La mujer comunista se quedaba en casa cuidando de los niños mientras que ellos iban a las reuniones. Si, había alguna mujer que otra en aquellas reuniones, pero eran compañeras no sus mujeres, ni mucho menos madres.

La libertad que pedían para sus hijos, no la querían para sus hijas. La igualdad que pedían en las calles, no la querían en sus casas. Para limpiar estaba yo, para las fiestas siempre recibía un:

- Tú, no.

Por eso, no se lo que soy. El poso de todos los valores que escuché de niña lo llevo, pero no la forma. Hice la revolución dentro de aquella revolución, y llevé mi educación igualitaria a mis hijos e hijas, al máximo.

Creo que ellos si pueden hablar de igualdad en casa, Siempre dicen que les regaño más y les doy menos, pero esto también lo dicen todos por igual, por lo que seguramente lo estoy haciendo bien.

El feminismo libertario que me enseñaron, yo lo transformé en uno aún más radical. No quiero que me respeten por ser madre luchadora, trabajadora y fiel, quiero que me respeten a pesar de las cosas que escribo, aunque las feministas verdaderas me abucheen, como es habitual.  

Hoy en día, mis referentes éticos y políticos están en muchos sitios y en ninguno. Nada ni nadie podrá posicionarme a favor o en contra de algo o alguien si no lo vivo antes.

Soy muy observadora, ya lo he dicho antes y no puedo lamentar ni alegrarme por la muerte de Chavez, no lo conocí personalmente, solo he observado algunas imágenes de televisión, y la verdad, no se muy bien que pensar.

Se ha muerto Chavez, vale ¿Y? también se lió parda cuando se murió Lola Flores ¿Y?

Verás el día que se muera EL PICARDÍAS la panzá llorar que me meto.

martes, 5 de marzo de 2013

MIS MALDITAS FACTURAS

Retahíla de pensamientos
me enmudecen en el tiempo
y me pregunto ¿por qué?
y me contesto: ¡Ya está!
y duermo la siesta sola
me arrepiento de las cosas
de vivir tan poco,
de trabajar tanto
de seguir comprando.

¡Ah! malditas mis facturas
voy pagando ellas me anudan.




lunes, 4 de marzo de 2013

NO ESTOY

Me pasé la vida dando
esperando recibir
dando, dando, dando, dando
esperando recibir
ahora ya no soy así
si no me das, no estoy aquí

LVM

domingo, 3 de marzo de 2013

EMPEZARES

Siento paz, voy caminando
en el agua tu reflejo
a mi espalda, no mi lado.

Hacer croché al sol de invierno
hablarnos mas sin hablarnos
sonríes mientras yo duermo.

Labras y siembras mi campo
ya echo en falta tu mirada
vivir poco, currar tanto.

Cuéntame tus libros niño
cuéntame que estás pensando
léeme a mí que yo no paro.


viernes, 1 de marzo de 2013

Y LA LENGUA VERDADERA ES PARA QUIEN MÁS LA QUIERA

Quiero pensar que no me afecta cuando la gente me rechaza por mis letras. Creer que no me perjudica ni beneficia, que es una cosa a parte, que no me afectan los cuchicheos a mi espalda, los gestos al volver la cara, las ideas preconcebidas sobre mí.

Pero no es así, todo me afecta, todo me perjudica o beneficia, todo me marca como persona distinta. Pensar para fuera por escrito tendrá consecuencias positivas y negativas en mi vida. Lo asumo.

Los evaluadores están por todas partes y yo tengo que demostrar que soy una buena madre a pesar de todo lo que escribo. Ya me falta poco para criar a mis hijos, pero siempre dirán ante sus errores:

-        ¡Claro, con la madre que tiene, como va a salir el chiquillo!

Si yo fuera una madre estándar, una de las que se para a hablar de sus cosas a la puerta del colegio, si fuera políticamente correcta, si fuera estéticamente adecuada, si llevara un corte de pelo de madre cuarentona, si mi ropa no fuera la que heredo de mi hija cuando se cansa, si fuera como las demás… todo lo que hicieran mis hijos en su vida, sería responsabilidad de ellos, todos dirían:

-        Pues tiene una familia muy buena y mira como ha salio el chiquillo.

Cuando en la naturaleza hay un ser distinto, pato feo o garbanzo negro, es apartado.

La uniformidad es algo que se establece para poder organizar, manejar, manipular a las masas. Si todos fuéramos distintos, este mundo sería un caos.

Todos tenemos miedo de apartarnos del grupo, más aún si caminamos como yo lo hago, sola por la vida,  y más todavía, si de ti dependen otras personas.

El amor es un gran impulso para seguir viviendo y envejeciendo, pero también puede ser un gran peso. No permitas que te quieran poco, mejor solo.

No permanezcas si no te escuchan, si no te besan, si no te miman, si no te cansinean, si no te llega y sientes “el ansias”, si no le echas de menos en la cama, si no te abraza y te no hace reír cada noche.

A mí, me tienen que querer mucho para estar a mi lado, con lo que tienen que aguantar, porque además si no me quieren mucho simplemente, me largo.